Unicaja Málaga

Boza Maljkovic, el que enseñó al Unicaja a ganar

El maestro serbio recibió el Escudo de Oro del Unicaja en el 25º aniversario de la Copa Korac, el primer título que cambió la dimensión del club. “Ni Madrid, ni Baskonia ni Barça tienen la afición del Unicaja”, decía.

Maljkovic, en el Carpena.
Mariano Pozo
Actualizado a

El Unicaja vivió un fin de semana especial, de esos que invitan a parar y mirar atrás para entender bien lo que es hoy. Se cumplían 25 años de la conquista de la Copa Korać y el club se volcó con una efeméride que forma parte de su identidad. No era un título cualquiera. Fue el primero de su historia y el que cambió el rumbo de la entidad. En ese giro hay una figura que lo explica casi todo, el maestro Boza Maljkovic. Su llegada a Málaga a finales de los noventa supuso un antes y un después. No solo construyó un equipo competitivo, sino que profesionalizó el club, elevó la exigencia en todos los niveles y sentó las bases para que el Unicaja dejara de ser aspirante y empezara a ser una realidad en la élite.

El fin de semana estuvo cargado de contenido, con actos previos como una mesa redonda el sábado y una mañana de mucho movimiento en el Martín Carpena, que desembocó en el momento más esperado. Durante el partido ante el Valencia Basket, con el pabellón lleno y muy metido en la historia que se estaba recordando, llegó el homenaje al técnico serbio, que recibió el Escudo de Oro del club.

Boza Maljkovic, el que enseñó al Unicaja a ganar
Boza Maljkovic, entrando en el Carpena.MARIANO POZO

Este tipo de reconocimientos tienen siempre ese punto delicado, pueden hacerse largos o perder autenticidad, pero el Unicaja encontró el tono justo. Fue un acto bonito, sentido, bien medido y con espacio suficiente para que el protagonista lo viviera de verdad. Maljkovic tuvo varios minutos en el centro del Carpena, micrófono en mano, dejando que el momento respirara y conectara con la grada, y la sensación fue que lo disfrutó.

Ese vínculo se hizo visible sobre el parqué. Varios integrantes de aquel equipo campeón acompañaron el homenaje y la imagen de Cabezas, emocionado hasta las lágrimas, explicó mejor que nada el peso que tuvo Maljkovic dentro del vestuario y en la trayectoria de toda una generación. El técnico serbio apareció fiel a su estilo, serio, con esa voz grave que impone y que uno asocia a un entrenador exigente, de los que aprietan y no regalan nada. Cuando tomó la palabra no necesitó rodeos y dejó una frase que encendió al Carpena. “He entrenado a Madrid, Barça y Baskonia, pero no hay una afición como la del Unicaja. Veo el baloncesto como vosotros, ni más ni menos”. La ovación fue inmediata. De las que salen solas.

Aquella Copa Korac, conquistada en Serbia en 2001 tras el subcampeonato del curso anterior frente al Limoges y culminada ante el Hemofarm Vrsac, fue el primer gran éxito del club. A partir de ahí el crecimiento fue evidente. Con Maljkovic en el banquillo, el equipo se asentó en la zona alta, alcanzó la final de la Liga ACB en 2002 frente al Baskonia y empezó a abrirse paso en la Euroliga. Sus números en Málaga ayudan a poner en contexto su impacto. En cuatro temporadas en el banquillo (1999-2003), dirigió 237 partidos y logró 153 victorias, firmando uno de los mejores porcentajes de triunfo de la historia del club. Pero su legado no se explica solo con cifras. También está en el crecimiento de jugadores como Berni Rodríguez, Carlos Cabezas o Fran Vázquez, que dieron sus primeros pasos bajo su mando y acabaron marcando una época.

Boza Maljkovic, el que enseñó al Unicaja a ganar
López Nieto coloca el Escudo de Oro a Boza Maljkovic.MARIANO POZO

La figura de Maljkovic trasciende además su etapa en Málaga. Es una referencia del baloncesto europeo, con cuatro Euroligas en su trayectoria, dos con la histórica Jugoplastika de Split, una con el Limoges y otra con el Panathinaikos. Ingresó en el Salón Internacional de la Fama del baloncesto español y hasta este año ha ejercido como presidente del Comité Olímpico de Serbia, lo que habla de su peso dentro del deporte en su país. Su relación con el Unicaja no se quedó en el pasado. Fue embajador del club en la Final Four de la Basketball Champions League disputada en Belgrado en 2024 y mantiene un vínculo constante con Málaga, donde incluso tiene residencia. Una conexión que se percibe cada vez que habla del club, dentro y fuera de España.

Boza Maljkovic, el que enseñó al Unicaja a ganar
Exjugadores y miembros del Unicaja campeón de la Copa Korac.MARIANO POZO

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El homenaje encaja dentro de una línea que el club ha reforzado en los últimos años bajo la presidencia de Antonio Jesús López Nieto, con una apuesta clara por cuidar su historia y darle el espacio que merece. No es sencillo hacerlo bien, pero el Unicaja volvió a demostrar que tiene cogida la medida. Aquella Copa Korac puede no tener el peso mediático de otros títulos, pero fue el impulso que lo cambió todo. Y en un 2026 en el que también se cumplen veinte años de la única Liga ACB conquistada por el club, la lectura es directa. Para entender al Unicaja de hoy hay que volver a ese origen. A aquel título. Y a la figura de Maljkovic, que sigue muy presente en Málaga como uno de los nombres propios que explican su historia.

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