NBA | SIXERS 116 - HEAT 108 (2-2)

La resurrección de James Harden

El escolta juega su mejor partido desde que llegó a Filadelfia y junto a un Embiid otra vez en plena forma pone el empate en una eliminatoria muy viva.

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Cuando hace cinco días los Sixers volvían de Miami con un 2-0 en contra y una sensación de impotencia tremenda pocos podrían pensar el lugar donde íbamos a estar a estas horas. En una eliminatoria igualada en el marcador (2-2) y con el equipo de Filadelfia tomando la delantera de juego, física y espiritual. La serie ha cambiado de cara, se ha dado la vuelta totalmente. EL mejor equipo del Este en temporada regular, los Heat, se han metido en un lío muy gordo. Han dejado despertar a una bestia que parecía dormida. James Harden está de vuelta. Joel Embiid está de vuelta. Los Philadelphia 76ers han aparecido en la mejor versión que se les podía suponer.

De todas estas cosas lo más improbable parecía lo de Harden, un jugador que hace más de dos años que no está a su mejor nivel. Por falta de motivación, por una mala preparación física, por el cambio en la forma de arbitrar, por no entenderse con sus compañeros... Muchas han sido las razones que se han esgrimido en este tiempo para explicar su lento pero imparable declive desde sus mejores tiempos en Houston. Seguramente todos tengan su parte de razón. Hoy la cosa parecía seguir el mismo camino cuando al final del primer cuarto el escolta llevaba 0 puntos, hasta que un triple en el segundo parcial desató la tormenta. Se fue al descanso con 13 y sumó otros 18 más en la segunda mitad hasta los 31 finales, convirtiéndose en el máximo anotador de su equipo. Y, lo más importante, varios de esos puntos fueron en los minutos finales, cuando los Heat aún aspiraban a llevarse la victoria gracias, sobre todo, a un Jimmy Butler que volvió a estar demasiado solo. Aunque esta vez, a diferencia del tercer encuentro, estuvo más cerca de llevar a su equipo a la victoria.

Se fue a 40 puntos y su esfuerzo en el tercer cuarto, cuando una y otra vez metía a su equipo de lleno en la pelea (74-70... 89-85...) fue admirable. Sí contó esta vez con Bam Adebayo como acompañante de garantías (21+7), pero el resto del equipo estuvo más bien desaparecido. En la primera mitad les salvaron las pérdidas de los locales (10), que transformaron en 13 puntos, pero el terrible porcentaje de triples (20%) les acabó lastrando por completa. Y la peor noticia puede estar por llegar con Kyle Lowry, que jugaba sus primeros minutos desde el tercer partido contra Atlanta el 22 de abril, tuvo que hacer una visita al vestuario en la primera parte con problemas en los isquios, se le vio bastante lejos de estar al 100% y Eric Spoelstra puso en duda su participación en el quinto encuentro de la serie.

Con todo y con eso los Heat estaban a 5 puntos a falta de tres minutos para el final. Fue entonces cuando Harden metió su quinto triple de la noche, una de varias canastas de La Barba en el clutch. Poco después iba a acertar el sexto y último de la noche para poner el 114-103 y desatar la locura de la grada, que estaba viendo como su fichaje estrella metía 16 puntos en un último cuarto estelar. La duda es si Harden es capaz de repetir esta actuación de forma habitual a partir de ahora. Si lo hace y Embiid juega como hoy, los Sixers pasan a ser automáticamente favoritos en la eliminatoria. El regreso del camerunés fue clave en la anterior victoria porque su presencia y su trascendencia sobre sus compañeros dio el impulso necesario para robar el primer punto de la serie, pero no porque él jugase un gran encuentro. Pero 48 horas después ha vuelto el Embiid aspirante a MVP, como bien le recordaron con cánticos desde la grada. Con un primer cuarto fulgurante (15 puntos) para demostrar que estaba de vuelta, el pívot iba a acabar con 24 tantos y 11 rebotes y la confirmación de que Miami tiene muy difícil frenarle con las armas defensivas de las que dispone. Para colmo de los de Florida, el resto de los titulares de los Sixers, Maxey, Harris y Green, acabaron en dobles dígitos de anotación y por encima del 50% en tiros de campo. Se han enchufado Harden, Embiid recuerda al mejor Embiid, los secundarios están implicados y acertados... El peor panorama posible para Miami está aquí y sólo tienen 48 horas para pensar cómo solucionarlo.