NBA | HAWKS 102 - BUCKS 113 (1-2)

Middleton arranca las pegatinas de Atlanta y se pone por delante

Los Bucks remontaron en un último cuarto en el que Khris Middleton anotó 20 de sus 38 puntos. Trae Young se lesionó, volvió y perdió.

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Los Bucks están en ventaja. Perdieron el factor-cancha tras perder el primer partido de la serie, lo recuperan ganando el primero fuera de su feudo. Los Hawks cayeron en el State Farm Arena por 102-113 en un choque con claro color verde, el que le supo dar esta vez el segundo jugador más importante de los de Mike Budenholzer y que tan tapado está algunas veces por el brillo del primero. Khris Middleton arrasó en un último cuarto extraordinario en el que metió 20 puntos, tres más que todo el equipo contrario, para un total de 38 y la pequeña remontada en un periodo final al que entraron por detrás en el marcador. Con ello llega el 2-1, favorable a Milwaukee, tras este tercer duelo de las aún muy igualadas finales de la Conferencia Este.

Middleton, uno de los dos elegidos de la franquicia por USA Basketball para ir a los Juegos de Tokio, celebró la buena nueva con su mejor partido en la fase decisiva de la NBA. A los 38 puntos sumó 11 rebotes y 7 asistencias. El otro que será olímpico con Estados Unidos, Jrue Holiday, destacó por otra mala noche en los lanzamientos, 2/11, que chocó con la buena que tuvo el resto del equipo, que terminó con un 51% de acierto en los tiros de campo. Giannis Antetokounmpo acabó con 33 tantos. 

Los Hawks se empaparon de la atmósfera de su pabellón, que empujó desde le primer momento. Y vaya arranque. Un 7-0 de apertura hizo tambalearse a los Bucks, que entraron con el pie cambiado. El juego de los locales parecía una ola que se va haciendo cada vez más grande conforme se acerca a la playa y, con varios tiros acabando buenos ataques y el acierto requerido, coronaron. Un triple de Trae Young con su ya clásico espasmo de celebración les puso quince arriba en el minuto 7. El base estaba desbocado, metiendo desde fuera pero también incursiones que los visitantes no sabían parar. El único antídoto para que la sangría de puntos no pareciera mayor fue meter más, lográndolo tras la salida a cancha de un Bobby Portis (15) que sería el revulsivo adecuado durante toda la noche. 

Giannis se puso la pila. Fue frenado en el primer cuarto, anotando sólo en dos acciones, y con tres seguidas a mitad del segundo aterrizó en el partido. Los suyos habían recuperado casi totalmente el terreno. Y pura locura al filo del descanso: un par de triples, uno de Young y otro de Huerter con polvos mágicos de Young aún en el balón, puso diez arriba a los Hawks, diferencia que quedó en nada al final del segundo acto tras la respuesta de los Bucks también desde la larga distancia, acabando con un tiro de Pat Connaughton desde la esquina. 

Portis fue la respuesta banquillera de los Bucks, pero en los locales tuvo nombre italiano: Danilo Gallinari (18). Bogdanovic no estuvo acertado y Capela no hizo tanto daño, por lo que Trae Young tuvo que buscar otra ayuda. Hizo falta, sobre todo cuando antes de acabar el tercer periodo y después de un triple de Gallo; Trae Young soltó el balón y uno de sus pies chocó con el del árbitro que estaba en la banda, provocando una pequeña torcedura en el tobillo de la estrella de los Hawks. Los aficionados contuvieron el aliento al ver que se iba al vestuario, aunque regresó poco después. Lo hizo para elevar su cuenta hasta los 35 puntos, pero no iba a servir absolutamente para nada. Khris Middleton fue un ciclón cuando más falta hacía. 

A dos jugadas maravillosas de Antetokounmpo en el poste bajo se unió el chorreo de Khris Middleton. Sus tres triples en tres minutos ayudaron a soltar lastre, que en este caso eran los Bucks. Se fue hasta los 20 puntos sólo en ese último periodo mientras los Hawks, al completo anotaban 17. Los de McMillan no fueron el equipo sólido que han sido estas últimas semanas, perdieron por mucho la batalla en la pintura y algunos jugadores importantes se escondieron, pero sobre todo tuvieron enfrente a un jugador que se enciende cuando quiere y no hay agua que apague tal fuego.