DALLAS MAVERICKS

Mosley es el hombre de Doncic

No llegó a la NBA y jugó en México, Corea, Finlandia, Australia... y León. Tiene 42 años, destacan de él su gran capacidad como comunicador.

El 3 de junio, los Mavericks ganaron por tercera vez en el Staples Center, en tres partidos, y se pusieron con un 2-3 a favor y un sexto partido a la vista en Dallas, en su pista. El premio era pasar ronda en playoffs por primera vez desde el año del anillo, en 2011. Luka Doncic estaba jugando tan bien como cualquier gran estrella, los secundarios, cumplían, el plan de Rick Carlisle y los problemas de Kristaps Porzingis parecían el único problema de un equipo feliz… que el 18 de junio es la misma imagen del caos. Los Mavs perdieron ese sexto partido en su pista y entregaron el séptimo, de vuelta en Los Ángeles. Y ahora son un equipo de vacaciones y sacudido por un terremoto: no tienen ni presidente ni entrenador. Y los problemas de Porzingis (sus rodillas, su bajo nivel, su relación con Doncic) parecen lejanísimos... pero siguen ahí.

El avispero, que bullía, reventó tras un artículo en The Athletic de Tim Cato y Sam Amick que Mark Cuban, propietario de los Mavs, despreció en redes (“una absoluta chorrada”) aunque ha ido pareciendo más y más cercano a los hechos a medida que se han sucedido los acontecimientos. El gran problema, o uno de los mayores, está en la enorme influencia que ejerce sobre Cuban (sobre los Mavs, por lo tanto) el consejero Haralabos Voulgaris, cuya relación con Doncic es muy mala y que acaba contrato tras un ciclo de tres años que se rumorea que ha llegado a su fin. Parece que muchos en los Mavs lo celebrarán sin finalmente es así.

Después salió Donnie Nelson, un presidente de operaciones que llevaba 24 años en la franquicia, uno de los ejecutivos más valorados de la NBA y el encargado de facilitar y allanar la llegada de Luka Doncic, que reconoció desde Eslovenia (juega el Preolímpico con su selección) que estaba afectado: su relación con Nelson es estupenda. Justo después se fue Rick Carlisle: 13 años en el cargo, desde 2008, más victorias que nadie con los Mavs (555), el único título de la franquicia (2011, con Dirk Nowitzki) y una excelente reputación en la NBA. Carlisle es íntimo de Nelson, y tenía una relación cada vez más difícil con Doncic, que cuestionaba sus rotaciones y su plan de juego mientras que, en paralelo, el artículo de Cato y Amick apuntaba a Voulgaris como el verdadero cerebro, con Carlisle cada vez más limitad en su capacidad de tomar decisiones. Los Mavs, en definitiva, no tienen presidente, no tienen entrenador y no saben quién va a poner orden en una casa en la que hay que ver qué pasa con Porzingis y su estancamiento y qué conviene hacer con Tim Hardaway Jr, que acaba contrato.

Para el banquillo hay un problema añadido: el mercado ruge y a los candidatos les sobran pretendientes, algunos muy atractivos: Blazers, Celtics, Pacers, Pelicans, Wizards y Magic también buscan técnico. Al menos uno de estos equipos, los Celtics, se ha interesado por un hombre que ya optó al puesto de los Knicks que acabó siendo para Tom Thibodeau. Es un miembro del staff de Carlisle que es, además, el gran favorito de Doncic: Jamahl Mosley.

Se supone que Cuban elegirá primero a su directivo estrella y dejará que sea él quien se encargue de fichar entrenador. Pero también es un secreto a voces que tener contento al jugador franquicia suele ser una buena estrategia. Sports Illustrated habla de unos Mavs cada vez más “Luka Centric”, con más influencia de Doncic en todo. El esloveno puede firmar este verano una extensión que podría ser (será) de un poco más de 200 millones por cinco años extra. Y, a pesar de todos los jaleos, la firmará, porque si no tendría que jugar la temporada 2021-22 sin ninguna garantía contractual. Eso no es una opción si hay 200 millones asegurados sobre la mesa. No está en juego el futuro de Doncic con los Mavs ahora, está en juego el futuro en el equipo a medio y largo plazo.

Mosley lleva en los Mavericks desde 2014. Llegó como asistente y en los últimos tres años había sido el principal especialista defensivo de Carlisle. Antes trabajó para Nuggets (2007, su primera experiencia tras dejar las pistas) y Cavaliers (2010-14, los años sin LeBron). Tiene solo 42 años, y en la Liga se le considera un “excelente comunicador”, especialmente cuando hay que relacionarse con el talento joven, del que todavía no está tan separado por una cuestión generacional como los técnicos más veteranos. Tim Cato asegura que tiene una relación de gran “respeto” y “camaradería” con Luka Doncic, al que en la prensa se señala como uno de sus grandes valedores y una de sus personas de absoluta confianza en los Mavs.

“Es muy educado, conoce perfectamente el juego”, dijo a Yahoo un ejecutivo que señalaba a Mosley como uno de esos asistentes que llegarán, más pronto que tarde, a un puesto de head coach para el que también le ve capacitado Doncic. Lo dijo cuando le tocó hacer de entrenador con Carlisle ausente por COVID: “Tiene todo lo necesario para ser head coach. Puede serlo ya, claro”. Y el propio Rick Carlisle hablaba así de una de sus manos derechas: “Tiene ya una gran reputación a la hora de desarrollar el talento joven. Ha trabajado para grandes entrenadores como George Karl, Mike Brown….”. Antes de entrenador, Mosley jugó en la Universidad de Colorado pero no llegó a la NBA y le tocó recorrer mundo: México, Australia, Finlandia, Corea… y una temporada en España (2003) con el baloncesto León.