NBA | NETS 123 - CELTICS 109 (4-1)

El 'big-three' no perdona y se cita con Antetokounmpo

Los Nets no fallan en el quinto partido, eliminan a unos mermados Celtics con triple-doble de Harden y se medirán con los Bucks en las semifinales de Conferencia.

Hasta aquí. Boston Celtics consiguió, con un Jayson Tatum de época, forzar un quinto partido que ha determinado su final en estos playoffs (123-109). Después de cuatro temporadas, los de Brad Stevens no harán acto de presencia en las semifinales de la Conferencia Este. Después de seis, en cambio, Brooklyn Nets vuelven a ellas. Estaban obligados a ello. Con la llegada de James Harden y la formación del 'big-three', una de las mayores acumulaciones de talento de los últimos tiempos, no pueden concebir otra cosa que no sea el anillo. Hoy, precisamente, La Barba ha firmado el estribillo en un trio que siempre suena a rock & roll, pero que suele turnar los solos. 34 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias para una actuación total, para el primer jugador de los Nets con un triple-doble en la fase final desde Jason Kidd en 2007 (el único de 30 tantos). Ahora, en ese viaje hacia el anillo, en esa persecución que, seguramente, acometen con la presión del máximo favorito, se las verán con Milwaukee Bucks, la única franquicia que ha cerrado su serie con un 4-0, un equipo que lleva en la vereda de la gloria desde hace tres temporadas.

Necesidad de triunfo por ambas partes y quilates de estrella en la pista. Al nuevo tridente del apocalipsis le esperará otro de igual formación reciente, aunque más underdog. Jrue Holiday se ha unido a Khriss Middleton y Giannis Antetokounmpo con el claro propósito de romper ese techo de cristal que, en esta ocasión, dictaminará el futuro de Mike Budenholzer. Mucho en juego y juego para aburrir. Giannis, que ha escapado más que vivo de la jaula de Miami, junto a Brook López, que ha estado entrenando para ello, pondrán a prueba el juego interior de Brooklyn en lo que parce su tendón de Aquiles; en Milwaukee, tendrán que arreglárselas para parar el torrente ofensivo, de puntos y de imaginación. En muchas mentes es una final de Conferencia anticipada; en todas, una auténtica bomba baloncestística que puede explotar en infinidad de formas, y casi todas buenas.

Hubo orgullo verde, eso sí, con un marcador que se negó a romperse hasta el último cuarto. Y lo hizo con tres triples: uno de Irving, uno de Harden y otro de Durant (100-89). Para esto han llegado. Los de Boston no se rinden de cualquier forma, no lo han hecho nunca ni se lo permite la historia, la del equipo más laureado de la NBA (junto a los Lakers) y la de infinidad de leyendas que, un año más, deberán esperar para ver continuidad en su legado. Un anillo en los últimos 35 años ponía a la franquicia, una vez más, ante el espejo de su eternidad, una que ve en los Jayson Tatum, Jaylen Brown y compañía la ocasión perfecta para alargarse; pero que se volverá a postergar. Desde bien temprano, no parecía el año para dejarse el dinero en las casas de apuestas, y no lo ha sido. Como para todos, llegaron las lesiones por doquier, que impidieron, durante buena parte de la temporada, ver a un quinteto presumiblemente titular. Ni en playoffs lo han tenido, con la caída de Brown y, en los dos últimos partidos, de Robert Williams III y Kemba Walker. Hoy, Tatum se dolía de su rodilla. Abandonó la pista momentáneamente, pero volvió y luchó hasta el final: era la ilusión y no se la quería negar a sus aficionados. Les han perseguido hasta el final y, en ese mismo punto, han abandonado a los Nets, que, también como anomalía, ya disfrutan, noche tras noche, de su nueva máquina de aniquilar.

Harden histórico y tridente a toda vela

Si en el cuarto partido el big-three firmaba, conjuntamente, 104 puntos para inscribir su nombre en la historia, hoy han sido 83. No al nivel de la eternidad, pero sí en una altura suficiente para volar por encima de casi cualquiera en la actualidad. Y de eso se trata. Entre los tres, han promediado 85,2 puntos en la serie. StatMuse, para ponerlo en perspectiva, lo compara con los playoffs de New York Knicks de 1999, en los que se quedaron en 85 tantos como equipo. A Harden, se sumaron 25 puntos de Kyrie Irving y 24 de Kevin Durant. Nuevamente, en todos los casos, con unos porcentajes para escribir el guion de la próxima edición de Space Jam. 58,8% para James en tiros de campo, 64,3% para Irving y 66,7% en el triple para Kevin. Tras todo lo acaecido en el último partido, el último aseguró que no quería volver a Boston. Y ha cumplido con su amenaza. Además, de forma cruel. Dejando que los Celtics soñaran con un empate que, por momentos, parecía cercano a la realidad. Des del final del primer cuarto, los de Brooklyn no perdieron la ventaja en el marcador, pero vieron como, en varias ocasiones, se quedaba en poco más de cuatro puntos. Sin ir más lejos, los visitantes se imponían en el tercer cuarto (27-28) y, tras cuatro puntos seguidos de Tatum, culminados con step-back, dejaban el electrónico en un peligroso 86-79.

Nada más lejos de la realidad. Puede que pequeños sustos para los aficionados de los hombres que visten de negreo, pero no para los portadores del color. Se les puede escapar de las manos, como a todo el mundo, pero en esta serie han demostrado que casi siempre lo tienen todo bajo control. Anotan de forma constante, pero comedida, acelerando sin avisar para reventar las dinámicas y los marcadores, en impulsos sin marcha atrás. Así funciona ese 'big-three' que, con sólo ocho partidos en temporada regular, había estado escondiendo, a causa de las malditas lesiones, sus trucos. Ahora ya se conocen, pero igualmente sorprenden. Demasiado para Tatum, que, esta vez, con molestias incluidas, volvió a exhibirse, con 32 puntos, 9 rebotes y cinco asistencias. Otros cuatro compañeros alcanzaron los dobles dígitos, pero de forma insuficiente. Jabari Parker, en los primeros dolores en esa rodilla, fue el que tiró del resto, con 13 puntos en 13 minutos, y Romeo Langford y Evan Fournier fueron aportando de forma constante, con 17 y 18 respectivamente. También estuvo por allí Marcus Smart, que se despide de los playoffs con un 14+7+4, lejos de lo que demandaba la situación para un jugador de su calibre en la plantilla. En Brooklyn, más allá del tridente, sólo Joe Harris y Bruce Brown llegaron a los 10 puntos (justos). Pero... y qué. De momento, no necesitan más. El big-three, por si solo, se basta y se sobra.