NBA | HEAT 110 - LAKERS 104

Drummond vuelve, Gasol no juega y los Lakers caen en Miami

Pequeña venganza de los Heat ante unos Lakers, eso sí, muy mermados. Morris fue expulsado, Drummond regresó y Marc Gasol no tuvo minutos.

No vale de nada al lado de un Anillo, pero los Heat ganaron en el Staples Center y ahora también lo hacen en el American Airlines Arena a unos Lakers que mucho han ido cambiando a lo largo de esta temporada. Venían de ganar a los de Miami en la burbuja, en las Finales 2020, y por el camino se han dejado jugadores por el camino. LeBron James y Anthony Davis siguen de baja, aunque ya se aproxima su vuelta. Ficharon a Andre Drummond, que en este partido volvía tras lesionarse en el primero que jugó con la camiseta púrpura y oro, y a Ben McLemore, que debutó también aquí. Los vaivenes no siempre sientan bien y, en este caso, han sido demasiado violentos como para que así sea. 

Los Heat supieron aprovechar esa superioridad y sacaron una victoria importante. En su caso están escalando muy poco a poco en el Este, en el que hay una pelea intensa del cuarto al décimo puesto. Para los Lakers supone caer un pelín más, conservando el puesto pero siendo amenazado éste ya de manera muy clara por los Blazers y los Mavericks. Las vicisitudes de la plantilla angelina convierten ya todos los partidos en importantes sin especificar si se trata de una revancha, si hay rachas por medio o tomando en consideración otros parámetros. En la lucha va a haber algunas citas en las que Marc Gasol no aparezca, como así ha ocurrido en ésta: los minutos de Drummond y Harrell, y pese a que el ala-pívot Markieff Morris acabó expulsado -a dos minutos de acabar- por encararse con un árbitro, impidieron que el español entrara en la corta rotación de Vogel. 

Con los Heat abriéndose al máximo a media cancha para ver los espacios se fueron incluso diez arriba en el primer cuarto, pero los Lakers tenían a un Drummond que quería demostrar costase lo que costase. Fue la referencia y echó abajo toda esa desventaja en el poste bajo. Incluso un robo de balón y dos asistencias se marcó. Pero se fue al vestuario rápido, con los Lakers temiendo de nuevo por su estado físico, y los locales tomaron aire. Otro impulso, esta vez con Dragic como daga. Con un Schröder fallón en casi todos los aspectos (ya que sus 14 asistencias engañan un poco) le tocó el turno a un escolta, Caldwell-Pope, de medirse a los exteriores rivales en el uno contra uno. De nuevo, respingo de los campeones, que incluso se pusieron por delante con el 52-54 en el marcador. 

Butler empezó a castigar en la media distancia y se apoyó en su asociado Oladipo para conseguir réditos. Estaban sacando a Drummond de la pintura y eso era positivo. En el otro lado tenían que hacer un mejor trabajo, claro. Un 3+1 loco de Duncan Robinson elevó la ventaja a ocho para Miami, pero en defensa los exteriores de Los Ángeles estaban campando a sus anchas y el efecto no se notaba. Jimmy Butler (28 puntos) manejó los hilos con insistencia y se llevó el ascua a su sardina, como dice el popular refrán, y es que en los minutos decisivos se vio la mejor cara de los Heat y en los Lakers no sólo faltaron LeBron y Davis sino también a Kuzma y una versión mejorada de otros jugadores. A falta de cuatro minutos los de Florida lograron un parcial de 11-2 que acabó con el encuentro.