LO MÁS CURIOSO DEL BALONCESTO

EL PAÍS encuentra a Charles Thomas, el exjugador del Barcelona desaparecido

El País ha encontrado al exbaloncestista del Barça y ha charlado con él después de que desapareciera hace 40 años y se le llegara a dar por muerto.

Charles Thomas, durante su entrevista con EL PAÍS.
Monica Gonzalez EL PAÍS

Hace unos días Charles Thomas reapareció. Pocos se acordaban ya de que había sido un importante jugador de baloncesto estadounidense, uno de esos que emigró a España despertando grandes sensaciones. Acordarse era difícil, ya que desapareció en los 80 sin dejar rastro y las últimas noticias que se habían tenido de él le relacionaban incluso con el mundo de la droga. Muchos empezaron a lanzar hipótesis y algunos consideraron que había muerto: una sobredosis, un asunto pendiente entre bandas rivales... Thomas jugó en el Barça poco tiempo y no llegó a terminar la temporada, acabando abruptamente con una carrera que podría haber sido mejor y cayendo en el olvido con el paso del tiempo. Hoy día, aparecía en los archivos de la ACB, y los que más tiempo llevan viendo baloncesto se acordaban vagamente de que se trataba de un jugador que superó la barrera de los 25 puntos por partido, se movía en el poste bajo y hacía de todo menos tirar de tres en una época en la que el tiro de tres no existía. Poseía una potencia nunca vista en España y enseguida despertó el interés de un Barça que a principios de los 70 aspiraba a dar un gran salto hacia delante.

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Todo cambió hace 15 días. Uno de sus ex compañeros de equipo de su época en el Barça, Norman Carmichael, estaba conduciendo por las carreteras de Texas junto a su hijo cuando recibió la llamada de una mujer. "Es Charles Thomas quiere hablar contigo", explica Carmichael a RAC1. "Lo encuentro una broma de mal gusto, porque en Charles ya hace muchos años que está muerto", le contestó. Pero la mujer insistió y siguientes palabras ya fueron de Charles: "Eh, Norman, ¿estás aquí?". "Me quedé sin palabras en el momento que le vi la cara por la videollamada", relata. Carmichael estaba al tanto de la vida turbulenta de Thomas y lo primero que pensó fue que "se trataba de una estafa de sus amigos". "Hablando de ello paulatinamente me pareció que sabía demasiadas cosas por tratarse de un impostor", explicaba Carmichael. Hacía 45 años de la última vez que había visto el rostro demacrado y envejecido por una vida de excesos que aparecía por la pantalla no tenía nada que ver con el de un atleta joven con quien había compartido vestuario.

Charles Thomas tiene 75 años y vive en una residencia geriátrica en Amarillo (Texas). Allí se ha desplazado EL PAÍS después de semejante hallazgo para entrevistarle y hablar con él, ver donde ha estado todos estos años e incluso recordar sus días de gloria, ya muy lejanos. Demacrado y en silla de ruedas, Thomas ha atendido al diario y ha asegurado que había salido "a dar un paseo" en referencia a la ausencia de 40 años que ha tenido. Ha hablado de sus recuerdos, sus problemas con la ley y ha recordado con añoranza sus tiempos pasados, truncados por una desafortunada lesión de rodilla que precipitó su adiós y dejó un legado incierto, dando paso a unos años de difíciles reconstrucción. Así es Charles Thomas, un milagro viviente. Un hombre que ha resucitado. Al menos, para los que le daban por muerto.