BARCELONA

De película: un ex del Barça al que se creía muerto reaparece sorpresivamente 40 años después

Charles Thomas jugó en el Barça en los 70, desapareció en los 80 y todo el mundo le creía muerto. 40 años después, se ha vuelto a saber de él.

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Charles Thomas, durante un partido con el Barça.

Surrealista. Es la única palabra para describir lo que ha pasado con Charles Thomas, un ex jugador del Barça que ha aparecido después de 40 años desaparecido. Tal y como ha contado el periodista catalán Marc Mundet en RAC 1, hace relativamente poco, el antiguo jugador hizo su aparición. Thomas era un pívot de 2,01 metros que aterrizó en España en 1968, después de no haberse podido ganar un contrato profesional en Estados Unidos, algo muy típico. El Badalona fue su primer equipo, donde enseguida destacó por sus fantásticas cualidades físicas. De él se decía que era capaz de coger un billete de 1.000 pesetas de la parte superior de un tablero. De hecho, se le considera el primer gran matador de la historia del baloncesto español, abriendo camino de otros compatriotas suyos que vendrían más adelante, como Essie Hollis y David Russell.

Su debut en la ACB, llamada por aquel entonces Primera División, fue inmejorable. Fue el máximo anotador de la competición en sus dos primeras temporadas, en unos años en los que Clyfford Luyk, Emiliano y Alfonso Martínez marcaban el paso. Superó la barrera de los 25 puntos por partido, se movía en el poste bajo y hacía de todo menos tirar de tres en una época en la que el tiro de tres no existía. Poseía una potencia nunca vista en España y enseguida despertó el interés de un Barça que a principios de los 70 aspiraba a dar un gran salto hacia delante.

Thomas fue compañero de equipo de una generación encabezada por los históricos Norman Carmichael, Aíto García Reneses y Manolo Flores. Todos ellos, dirigidos por Xabier Anuaria, configuraron un equipo que puso la semilla para que más adelante explotara la generación dorada de los 80 con Epi, Solozábal y Chicho Sibilio. Pero Thomas nunca encontró su lugar en el Barça, y lo que debía ser una escalada hacia el éxito se convirtió en un descenso hacia los infiernos.

Desaparición... y reaparición

Con la temporada a medias, y con un divorcio a rastras, se volvió a Estados Unidos para empezar un periodo sin rumbo que lo lleva, según los rumores, por México y Nueva York en una vida marcada por los excesos con las drogas. De hecho, las últimas noticias que se tienen de él con certeza las lleva un ex del San José, Ken Brady, a principios de los 80. Brady se le encuentra por casualidad en el aeropuerto de México D. F., donde ve un Thomas muy demacrado y en franca decadencia. Estas noticias alimentan la leyenda que Thomas muere en circunstancias poco aclaradas a comienzos de los 80. Algunos dijeron que en un tiroteo entre bandas en Nueva York, otros apuñalado en un caso de tráfico de drogas, una sobredosis ... nadie lo sabe muy bien, pero la familia tampoco tiene noticias de Charles y se dan por buenos los rumores de un final nunca aclarado.

Todo cambió hace 15 días. Uno de sus ex compañeros de equipo en el Palau Blaugrana, Norman Carmichael, estaba conduciendo por las carreteras de Texas junto a su hijo cuando recibió la llamada de una mujer. "Es Charles Thomas quiere hablar contigo", explica Carmichael a RAC1. "Lo encuentro una broma de mal gusto, porque en Charles ya hace muchos años que está muerto", le contestó. Pero la mujer insistió y siguientes palabras ya fueron de Charles: "Eh, Norman, ¿estás aquí?". "Me quedé sin palabras en el momento que le vi la cara por la videollamada", relata. Carmichael estaba al tanto de la vida turbulenta de Thomas y lo primero que pensó fue que "se trataba de una estafa de sus amigos". "Hablando de ello paulatinamente me pareció que sabía demasiadas cosas por tratarse de un impostor", explica Carmichael. Hacía 45 años de la última vez que había visto el rostro demacrado y envejecido por una vida de excesos que aparecía por la pantalla no tenía nada que ver con el de un atleta joven con quien había compartido vestuario.

Charles Thomas tiene ahora 75 años y hace cuatro que vive en una residencia geriátrica en Amarillo (Texas). Sus dos hijos están al tanto de la reaparición de su padre y ya han contactado. Uno de ellos, Carlos Thomas, sólo tenía siete años cuando le dijeron que su padre había muerto, y ha crecido toda la vida con esta idea. Saben que está muy delicado de salud y que va en silla de ruedas. Una historia que parece una película.