DALLAS MAVERICKS

Doncic vence a sus demonios

El jugador esloveno levanta a su equipo y con unos números envidiables. No sólo irá al All-Star, vuelve a estar en la órbita del MVP de la NBA.

Para Luka Doncic parece no haber reto menor, tampoco retos que no se puedan superar con su don. Era, es y será una superestrella y pocos incrédulos quedan. El último partido, ante los Celtics, es una demostración más de lo que es capaz. No uno sino dos triples para ganar: ¿dónde se ven cosas así? Pero quedarse en uno o dos tiros sería quedarse en la capa superior y no adentrarse en lo que realmente supone, que es mucho más.

A los Celtics, que tienen dos jugadores que estarán en el All-Star de Atlanta (Jayson Tatum y Jaylen Brown), les desarmó sin Kristaps Porzingis, el segundo mejor jugador de los Mavericks, y sin Maxi Kleber, un jugador muy valorado por Carlisle. Es en estas situaciones en las que se crece. No es el primer encuentro que falla el letón y sin esa muleta cuesta más, pero hay vida.

Doncic está levantando a Dallas de una posición complicadísima, no en solitario pero sí tirando del carro como pocas veces ha tenido que hacer en sus ya tres temporadas en la NBA. La racha es de 6-1 y el equipo ya está rozando los ocho primeros puestos (9º) con un balance del 50% de victorias-derrotas (15-15). En este lapso los números de Doncic son de estremecerse: 34 puntos, 8,1 rebotes y 8,6 asistencias. Dar el callo, que se suele decir. Pero lo más positivo quizá sean sus porcentajes en los tiros: en triples, coronándolo con el que le dio la victoria ante Boston en el último segundo, un 48,3% de acierto. Es su gran asignatura pendiente, ya se ha quejado de sus porcentajes desde fuera del perímetro en varias ocasiones este año y le trae por la calle de la amargura, pero el hecho es que la versión más positiva del equipo se está viendo con él metiendo una buena cantidad de tiros.

Doncic decía en las últimas horas que Damian Lillard merecía una puesto como titular por el Oeste en el próximo All.Star y a lo mejor él era el que no era digno de ello. Probablemente fuera así en el momento de cierre de votaciones, pero lo que ha venido después es la constatación de que está al nivel de lo mejorcito. Los dos últimos partidos son victorias con él sin ceder ni un metro. En Atlanta vivirá su segunda experiencia en el Partido de las Estrellas, algo diferente este año con la pandemia de coronavirus todavía dando guerra. 

Doncic aseguraba hace unas semanas que no se veía en la conversación del MVP por las pocas victorias que estaba obteniendo. Probablemente también tuviera razón. Se desligó de la carrera, incluso. Pero vuelve con fuerza. Los Jokic, Curry, Durant o LeBron James de turno son competencia fuerte en estos momentos, pero también hay que contar con la remontada del esloveno en ese campo como lo está siendo en el colectivo junto a sus compañeros. 

La impresión que deja a su paso es de huella lunar. Cedric Maxwell, legendario jugador de los Celtics, se atrevió en la previa con una comparación atrevida: "Es Larry Bird reencarnado. Es el Larry de los años 20. Doncic juega exactamente como lo haría él ahora. Larry tenía otro aspecto importante que espero que Luka desarrolle: su rol como líder". Tras la enésima exhibición tocó el turno de su entrenador, el también ex-celtic Rick Carlisle, que fue un poco más allá: "Es un jugador y una persona muy particular. Jugadores como él o Michael Jordan, LeBron James o Kobe Bryant parece que tienen una visión especial, como de rayos infrarrojos, en estas situaciones. Es difícil saber cómo funcionan sus cerebros, pero llevo tres décadas viéndoles y observo que se enfocan sólo en una cosa conforme el partido se aprieta y el momento se hace más importante. Doncic no sólo tiene esa visión, también las ganas y las herramientas".