Competición
  • Premier League
  • Serie A
Premier League
Serie A

MUNDIAL DE CHINA | ARGENTINA-ESPAÑA

El desafío final para Víctor Claver se llama Luis Scola

Después de secar a Gallinari, Ponitka y ser el jefe de la zona contra Australia, Scariolo piensa en el valenciano para detener a un jugador iluminado que suma 19,3 minutos por partido.

Luis Scola celebra un triple durante la semifinal contra Francia.
Di Yin Getty Images

Pasadas todas las pantallas posibles del videojuego, Víctor Claver, 30 años, tiene este domingo el desafío final del Mundial. El último rival, no obstante, es el más temible de todos: Luis Scola. Hace más de un mes que el cuerpo técnico de la Selección, en un largo trabajo de previsión, empezó a trabajar con antelación en los posibles rivales que se encontraría después de la primera fase. Trabajando sobre la hipótesis de que se ganarían los tres partidos del grupo de Guangzhou y que podría perderse contra Serbia, el rival más probable de cuartos era Argentina. Aunque ni Marc Gasol ni Campazzo jugaron ese día, el partido en el torneo de Ningbó fue un buen ejemplo del nivel de exigencia física al que Argentina podía llevar a España. Ya por entonces, los ayudantes de Sergio Scariolo pensaron que Víctor Claver sería una buena opción para Luis Scola. Camino de los 40 años, la leyenda argentina ha cambiado en cierto modo su estilo de juego.

Scola ha perdido peso estos meses, como imaginando ya que jugaría en una Argentina a la que Campazzo juega a cien por hora. Ahora su juego es más de cara a canasta. Ese puede ser el momento de Claver, que tiene explosividad, piernas rápidas y también experiencia para puntear los tiros de fuera y sostener sus penetraciones. También correr para atrás los contragolpes con él. Contra Francia, Scola se marcó un coast to coast con la energía de un veinteañero. Increíble. Suma 19,3 puntos y 8,1 asistencias por partido, pero lo más alucinante es que junto a Campazzo es el jugador que más minutos juega en Argentina, casi 29 por choque.

Gallinari, Ponitka, zona...

Claver parece preparado. Más maduro que nunca, ya paró a Gallinari en el partido contra Italia, a Ponitka contra Polonia y fue el jefe de la zona (caja y uno) que tan bien funcionó en los momentos decisivos contra Serbia y Australia. No es su nivel de confianza en defensa. Es su determinación. No hay mejor botón de muestra que su lanzamiento, en una distancia incómoda de cuatro metros y medio, cuando Australia había empezado ganando la prórroga (80-82). La pelota entró limpia. Luego volvió a hacer su trabajo defensivo. Impecable como en todo el Mundial. Seguro que el gladiador Claver está preparado para el último esfuerzo.