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FINAL FOUR EUROLIGA | FENERBAHCE 73-EFES 92

Micic y Larkin dan el golpe y dejan a Obradovic sin su Décima

Por fin una sorpresa de las grandes en la Final Four. El Efes lo bordó con dos bases de ensueño: 55 puntos entre ambos. Larkin, récord histórico: 43 de valoración.

No muchos pueden contar que eliminaron a Obradovic, al ogro, en una Final Four. Al fin y al cabo, el todo o nada de esa aventura en dos partidos es como el jardín de la casa del técnico de Cacak, que lleva 18 F4. Dos genios de esto del baloncesto, dos bases que van a volar pronto a Estados Unidos, le chafaron los planes camino de su Décima: Larkin y Micic, posiblemente el mejor dúo exterior de Europa. 55 puntos entre ambos (8 triples) para encumbrar a un equipo que, no lo olvidemos, el año pasado fue colista de la fase regular. Shane (30-7-7 y 43 de valoración) es el primer jugador de la historia de la Euroliga que valora más de 40 en un partido de Final Four (superó los 37 de Trajan Langdon en el partido por el tercer puesto, con prórroga, del año 2010).

El torneo continental por fin se abre a las sorpresas. Desde el AEK en 1998 y el Zalgiris un año más tarde, nadie que no fuera favorito, es decir, de la realeza, había osado colarse en una final de la Euroliga. Pues ya está aquí el Anadolu Efes para romper moldes. Su primera y merecidísima final, silenciando a la afición del Fener, que se rindió ante el magisterio de un dúo supersónico.

Frente a todo lo que significa Obradovic y el Fenerbahçe, el Anadolu Efes, teóricamente inferior por plantilla y mucho más flaco en apoyo en la grada del Buesa, salió al partido como en un derbi turco más: sin complejos, sin creerse menos que nadie, y sin esos nervios que atenazan a cualquiera en citas de este nivel. De la mano de Larkin-Mcic, empezaron a hacer diabluras y su rival cada vez se vio más pequeñito. Zeljko se recostó los últimos cinco minutos del envite en su asiento, resignado, sabiendo que su doctrina defensiva, la más afilada del Viejo Continente, esta vez no podía hacer nada ante dos portentosos metepuntos. Le cayó una paliza histórica. Tras un primer cuarto de tanteo, equilibrado gracias a la aportación de Green, el segundo fue abriendo hueco y cogió ritmo el Efes, mientras Sloukas trataba de organizar en los aurinegros ataques que iban sólo a impulsos.

El Anadolu fue metiendo marchas con el paso de los minutos. Dio un paso al frente tras el descanso. De la mano de Larkin, quién si no, todo saltó por los aires. Siete puntos seguidos del escolta de Cincinnati nada más abrir el cuarto pusieron la proa azul hacia la final con ocho de ventaja. Lo bueno del equipo de Ataman es que puede distraer de vez en cuando con su potencia de fuego y aunque el exbaskonista es una joya, por sí solo no podría seguir avanzando en una competición tan exigente como la Euroliga. Después tomó el relevo Micic, que ya definitivamente se embolsó el partido y dejó claro que es una de las grandes sensaciones en Europa. No es tan explosivo como Larkin pero domina los espacios y el timing a la hora de encarar al contrario como los artistas. De su mano el Efes se fue a una ventaja de 14. Tras arrancar de nuevo con enorme fuerza el último cuarto, el tanteo se fue a 59-75. Así a todo esto, Dunston, el único que faltaba en los azules por sumarse a la fiesta, metió su cuerpo voluminoso en la semifinal cuando Obradovic intentó apretar en el perímetro y dejó espacios por dentro. También Moerman (nada que ver con el jugador temeroso del Barça) hizo algunos posteos que desestructuraron a los favoritos y Anderson completó el cuadro con tiros vitales recibiendo solo, con los pies plantados en el suelo.

Las herramientas que tiene Zeljko no se parecen en nada a las de esos equipos lujosos que le han llevado a seguir engordando un palmarés inigualable, aunque estos chicos de negro y oro tampoco están nada mal. Bogdanovic, Udoh… son perfiles que ya no tiene, y Datome está lesionado. A Vesely se le notaban las molestias físicas y no iba al choque, apenas produjo por dentro, se desequilibró el Fener. Larkin y Micic siguieron con su recital: el norteamericano en unos contra uno encarando al grande (Vesley) cuando se cambiaba en los bloqueos y el serbio en tiros mágicos, hasta cayéndose. La paliza fue de campeonato. Candidato al triunfo por méritos propios.