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NBA | LAKERS 125 - PELICANS 119

Los Lakers ganan con Davis como espectador de lujo

Los Lakers ganan con Davis como espectador de lujo

Jayne Kamin-Oncea

USA TODAY Sports

El ala-pívot no jugó ni un minuto desde mediados del tercer cuarto. Randle se salió ante sus ex (35+6+3), pero LeBron sentenció el partido.

Había gran expectación por ver a Anthony Davis en el Staples Center después de todo lo que ocurrió en este mes de febrero que toca a su fin. No pasó nada extraordinario, más allá de la anécdota del marcador indicando un 2-0 para los Lakers después de que el del los Pelicans metiese la primera canasta del partido. Por lo demás, se vio a Davis en su estado natural de aquí a final de temporada: jugando a un nivel sobresaliente y viendo desde el banquillo los últimos 15-20 minutos del partido.

Esa es la penitencia que va a tener que pagar por intentar marcharse de Nueva Orleans. Anoche fueron 20 minutos en pista, en los que metió 22 puntos y cogió 8 rebotes. A mitad del tercer cuarto se fue al banco y ya no volvió a salir. Ni siquiera en un final en el que su equipo, siempre a remolque pero siempre cerca del rival, se estaba jugando el partido. No es que a los Pelicans les interese especialmente acumular muchas victorias a estas alturas de temporada, pero no deja de llamar la atención ver día sí día a también a su mejor jugador sin participar en los momentos más importantes.

A falta de Davis bueno es Julius Randle, que está firmando la temporada de su confirmación como jugador grande de esta liga. 35+6+3 firmó en su antigua casa. Tuvo dos malas acciones en los últimos minutos, dándole un 2+1 a LeBron y perdiendo un balón de las manos en un intento de alley oop a falta de medio minuto y con su equipo seis abajo. Pero el resto del encuentro fue ejemplar.

Los Pelicans llegaron con opciones al final gracias a Darius Miller, que empezó a enchufar desde el triple cuando parecía que los Lakers empezaban a sentenciar (+12) después de un parcial de 9-0 comandado por Rondo (esta vez titular y cerca del triple-doble, 11+7+16) y por McGee. Entonces ambos entrenadores pusieron todo lo que tenían en cancha (salvo el mencionado Davis) y llegó el momento de LeBron.

Salpicado con alguna canasta de Reggie Bullock (14+5) y de Brandon Ingram (23+6+4), James tomó el mando y dejó visto para sentencia el encuentro con un triple desde la esquina y a una pierna que ponía a los suyos con +6 a menos de un minuto del final. Un golpe del que los Pelicans ya no supieron recuperarse. Y eso que los Lakers se empeñaron en dejarles una puerta abierta con los tiros libres (19/31). Al final LeBron, que falló los dos últimos que tiró con el partido sin cerrarse del todo, acabó con 33 puntos, 6 rebotes y 10 asistencias, y sus Lakers se llevaron una victoria vital para seguir soñando con unos playoffs que aún ven a cierta distancia.