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Revolución verde: Dragic, Doncic y Eslovenia, campeones

EUROBASKET | ESLOVENIA 93-SERBIA 85

Revolución verde: Dragic, Doncic y Eslovenia, campeones

Primer título esloveno. Ganó la final del Eurobasket a Serbia a lomos de un memorable Dragic. Doncic se marchó lesionado en el tercer cuarto.

El cuento de hadas de Eslovenia tuvo final feliz. La selección a la que nadie esperaba en este Eurobasket y que apareció de puntillas por Helsinki se proclamó campeona por primera vez en su historia en Estambul al vencer a Serbia en un desenlace sorprendente de la final, con sus dos estrellas en el banquillo. Doncic estaba KO, lesionado en un tobillo. Dragic, un ciclón en la primera parte, había pasado de ángel a demonio. Estaba exhausto y cegado. Su técnico, Igor Kokoskov, demostró una personalidad tremenda, sentó al jugador de los Heat y apoyado en Randdolph y Prepelic contuvo una remontada Serbia que parecía inevitable. No fue así. Eslovenia, el país de los dos millones de habitantes, consumó la revolución verde y es la nueva reina de Europa con baloncesto trepidante.

Kokoskov le ha quitado las cadenas a un grupo que durante años vivió acomplejado y al que se acusó de falta de carácter. Aquello ha virado en un grupo valiente hasta el extremo que ni siquiera se asustó cuando el ogro serbio llamó a su puerta y se adelantó en el último cuarto. La obra de Djordjevic, que acabó el partido persiguiendo a los árbitros por la línea de banda, completamente fuera de sí, permanece incompleta. Subcampeona mundial, olímpica y europea, perdió su tercera final en cuatro años. Pero hay que poner en valor un trabajo realizado sin estrellas de la talla de Teodosic, Jokic, Raduljica, Nedovic o Bjelica. Fue una final bellísima que terminó con Doncic cojo pero en campeón. Con 18 años, asoma un monstruo del baloncesto.

Pasaron muchísimas cosas en la primera parte pero todas se las llevó por delante el tornado Goran Dragic. Encendido, desatado, sin defensa posible, anotó 26 puntos para Eslovenia ante el delirio del respetable, que lo acompañaba con gritos de “MVP, MVP” cada vez que se acercaba a la línea de tiro libres. Eslovenia hizo 56 puntos en la primera parte. Eso de la especialización de técnicos en la NBA no debe ser nada superficial. Igor Kokoskov, serbio que jugaba contra sus raíces, es uno de los ayudantes más respetados de toda la liga profesional estadounidense. Por algo, sin duda.

Para llegar a los 56 puntos hizo falta algo más que la muñeca angelical de Dragic. Klemen Prepelic resultó providencial con sus triples en momentos claves y Doncic se marcó una de las jugadas del campeonato con un coast to coast mágico que remató con un mate devastador que puso en pie a su padre, que veía el partido de incógnito en la segunda fila de la tribuna de periodistas. No se puede decir que Serbia no probase cosas. Para empezar, jugó con uno menos. Jovic no estaba en plenitud. Luego, intentó hacer daño con sus interiores, Marjanovic y Kuzmic. Bogdanovic estuvo a tono y Lucic, Bircevic, Macvan y Guduric se fajaron. Djordjevic miraba con cara de pocos amigos a Patrick Baumann, secretario general de la FIBA, por las decisiones de Maranho, Sahin y el español Conde, lo mejorcito que tenía el organismo después de vetar a los árbitros de Euroliga. Eslovenia se marchó al descanso 56-47. Si mantenía ese caudal anotador, tenía el título en el bolsillo.

Aparecen Prepelic y Randolph

La temperatura subió en el tercer cuarto. El Sinan Erdem Spor Salonum recalentado. Los jugadores, a tope de revoluciones. El padre de Doncic ya no soportaba ni un segundo más en la tribuna de prensa y, cuando más espeso estaba el partido, vio cómo su hijo Luka se lastimaba el tobillo después de ir a taponar un tiro de Macvan. Para entonces, Eslovenia ganaba 63-55 (minuto 25). En dos minutos y medio, y con Djordjevic metiendo a Stimac para encender aún más los ánimos, Serbia se acercó a sólo dos puntos (63-61). Kokoskov pidió un tiempo muerto adecuado y frenó la sangría. Sin Doncic ya fuera de la pista, con la zapatilla quitada, la final del Eurobasket se fue al final del tercer cuarto 71-67. Ganaría el corazón.

A falta de Doncic y con Dragic más controlado, a Eslovenia ni siquiera le fallaron los jugadores de rotación. Blazic y Nikolic lideraron en el principio del cuarto su anotación. Dragic, cansado, empezó a fallar. Punto a punto, Serbia estaba creciendo. 77-76 en el minuto 35 y dio el sorpasso poco después con Macvan crecido (77-78). Eslovenia estaba confundida. Entonces Kokoskov hizo su jugada maestra del campeonato. Mandó a Dragic al banquillo y se puso en manos de Prepelic y Randolph. Se había consumado la revolución verde.

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