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REAL MADRID 91 - BARCELONA 84 (3-1)

El Madrid, campeón e histórico

Los blancos ganan la Liga ACB en el cuarto partido y remontan por primera vez en una final un 1-0 con factor cancha en contra. Hacía 22 años que no repetían título liguero. Llull y Sergio, claves.

ACB

Aquellos maravillosos años no es pasado, sino rabioso presente. El de un Real Madrid de leyenda que escribe la historia del futuro. Una nueva edad dorada del madridismo canastero. Con Laso al frente y Juan Carlos Sánchez y Herreros en los despachos. Con un núcleo duro de jugadores que vive y siente el club, lleven una década, como Reyes y Llull, un lustro, como Sergio, Carroll y Rudy, o un par de cursos, como Nocioni y Ayón. El equipo de los títulos y también el de la pasión. El que perdió en abril goleado 3-0 por el Fenerbahçe y puso en pie a la afición durante un minuto sin dejar de aplaudir. Arrasado y venerado a la vez. No recuerdo nada igual en cuatro décadas. Y eso vale tanto como cualquier copa.

Son doce trofeos en cinco años, tres éxitos esta misma temporada (no olviden la Intercontinental), pero este Madrid es algo más. Es carácter y es un Palacio lleno y una grada emocionada. Nueva hornada de seguidores y un juego vistoso, de ataque —otra vez más de 90 puntos— y de corazón. Es el despertar del gigante. Rugido pavoroso para cerrar un año durísimo que le tuvo cuarto en la Liga y a punto de marcharse de la Euroliga en la primera fase. La resaca del éxito tras un verano de desgaste extremo que le dejó sin pretemporada. Y casi sin títulos, aunque ha sabido levantarse a lo grande. No le dio para la Final Four, aunque sí para el doblete Liga y Copa.

“Venimos a una guerra, no a una fiesta”, avisaba Laso. Y hubo guerra —siempre deportiva, claro—, y hubo fiesta. Fiestón. Un Barça herido sacó las garras e hizo cambiar el paso al enemigo. Una zona de ajustes, a veces también cuatro en caja y uno en individual, distrajo al campeón. Navarro lo leyó bien y Tomic aún mejor en continuaciones que le hicieron de oro (9 puntos en el primer cuarto y 13 al descanso).

Muchas situaciones de ventaja cerca de la canasta, mucha energía ante un Madrid presionado. La brecha tocó los 11 puntos: 19-30, minuto 11. Al crujir de los cimientos despertó el Real. Primero Llull con dos triples y poco después Sergio Rodríguez de timonel de los Nocioni, Reyes y Rudy. La concentración atrás era otra y la recompensa vino pronto: parcial de 17-4 en cuatro minutos que le devolvía a la pelea (36-34). Perperoglou serenó a Pascual, que recuperaba a Tomic y a Satoransky para equilibrar fuerzas (45-47). Había un Barça con ellos y otro muy inferior sin ellos.

De ahí al final asistimos a un pulso eterno. Juego y nervios. Batalla táctica. Satoransky, Navarro y Tomic sostenían a los culés. Una y otra vez. Jabato Ayón y el infalible Thompkins (6 de 6) daban un empujoncillo antes de cerrar el tercer periodo: 72-65. El técnico de Gavá se entregaba ya al ajedrez y a su zona mutante. Casi cinco minutos sin permitir un solo tanto. Cerrojazo.

Llull fue el pilar en plena zozobra y MVP por aclamación, pero justo entonces... Chachismo en vena. Triple, asistencia para el 2+1 de Reyes y nuevo triple: 83-75. Al Barcelona aún le quedaba vigor para otro arreón. Dos tiros libres de Navarro y una pérdida de Sergio, finalizada en mate por Doellman, elevaban sus opciones: 87-84 a poco más de 50 segundos. Rudy forzaba la personal en plena crisis de los misiles y no fallaba desde la línea. La última bala, un tirito cercano de Tomic, la barría Ayón del aro.

¿Y el Madrid qué, otra vez campeón? Sí rotundo. Encadena dos Ligas 22 años después y dos dobletes por primera vez desde 1986. Ha saltado, además, un muro que parecía infranqueable, coronado con alambre de espino y cristales rotos. Nadie había remontado en toda la historia del playoff un 1-0 con factor cancha en contra. Rompe así la maldición para celebrar su Liga número 33. Enorme.