SUPERCOPA | REAL MADRID 99- BARCELONA 78

El Real Madrid se apunta el primer Clásico y la Supercopa

Sergio Llull (21 puntos y 5 asistencias) fue el mejor del equipo blanco, en el que también brillaron Rudy (15 puntos), Bourousis (17) y KC Rivers, decisivo en el último cuarto.

La Supercopa es un torneo menor. Cierto. Pero más indicativo de lo que parece. Y crece de tamaño si se trata de un Clásico, de mojarle la oreja al enemigo. Cuando el Madrid peleaba por salir del pozo negro, anteayer como quien dice, no ganaba Supercopas. Ahora, sí. La tercera seguida, la cuarta de su palmarés. Y fíjense en lo siguiente: siempre que el Madrid levantó este título, jugó la final de la Euroliga. Siempre. Desde 1985 hasta aquí. Reflejo de que había, de que hay un plantilla de calidad. “Brutal”, para Xavi Pascual. Como magnífica es la azulgrana.

Título blanco y MVP para Sergio Llull (21 puntos en la final, 18,5 de media en Vitoria, más 4 asistencias y 22 de valoración). Dinamita. Gran torneo también de Rudy. Gran sensación de cohesión del grupo. Y de Pablo Laso, qué me dicen. Efectiva gestión de sus recursos, que no son pocos. El entrenador inicia su cuarta campaña y se ha cruzado con el Barça en doce de los trece torneos que ha disputado desde que llegó en el verano de 2011. Balance a favor de 8-4.

El inicio, eso sí, no lo esperábamos. No. Si acaso, al revés. Hablo, claro, de esa tunda que recibió el Barça en los diez primeros minutos (29-14). El Madrid llegaba a esta cita menos rodado como equipo. Simple cuestión de números: uno más uno, dos. Nueve mundialistas frente a cinco. Cinco caras nuevas contra cuatro. Pero no lo pareció. Vimos a un Real centrado e intenso, nada que ver con el arranque del día anterior. Más colectivo, pero con el mismo Llull o mejor. Imparable: 15 puntos en 9:58.

Y en el quinteto, Ayón, de ala-pívot, junto a Mejri. Enfrente, Tomic y más Tomic. Balones a Will. Y Will sumó 10 de los primeros 14 tantos azulgrana. Más allá, no existían mecanismos defensivos para incordiar al enemigo, esos que se aprenden y se trabajan como equipo. Bien que lo sabe Pascual y bien que los veremos. A la vuelta de la esquina. Ese fluir blanco, esa riada de baloncesto, tenía límite, el de la pretemporada.

El Barça reaccionó, con el protagonista menos esperado: DeShaun Thomas. Buen complemento, buena mano (40-36). El zarpazo se lo devolvieron Ayón y Campazzo. Siete puntos seguidos y la herida ya no había quien la cosiera. No porque los blancos firmaban 8 de 13 en triples. Porque apareció Sergio Rodríguez, poco a poco recuperado, porque Rudy estaba de dulce, Bourousis aprovechaba los balones y Nocioni había hecho una aparición de calidad. Lo que se espera del argentino. También Rivers, chico para todo. Mucha clase en ataque, casi cien puntos y sin lanzar el último balón: 99-78. El Madrid de Laso, otra vez. El pletórico, el de la chispa. A ver.