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La fiesta blanca se traga al Barça

REAL MADRID 98 - BARCELONA 84

La fiesta blanca se traga al Barça

El Madrid también atropella a su gran rival y alarga su récord a 25 victorias consecutivas. Reyes dinamitó el Clásico en el segundo cuarto. Navarro sostuvo al Barça.

“Cómo no te voy a querer”, le cantaba el Palacio a Felipe Reyes con voz desgarrada por la emoción (y eran 13.217 aficionados). Pasan las temporadas, pasan los rivales, pero Felipe sigue ahí, haciendo llorar, casi sangrar de impotencia a los pívots del Barça. No, Lampe tampoco será el anti-Reyes. Que pase el siguiente, que sólo son 33 años, fue el mensaje del capitán. Alto y claro.

El Madrid gobernó de salida con un Rudy excelso (11 puntos en el primer cuarto), con Darden y Bourousis gritando presentes cuando tocaron a zafarrancho. El americano llevaba un inicio flojo de campaña, pero como en la pasada final, le vimos percutiendo en primera línea. Días como este diferencian a los jugadores hechos para clubes grandes de los accesorios. Seis puntos de inicio y un taponazo estratosférico a Dorsey del que se hablará varias Ligas después.

Mandaban los blancos, decíamos, como durante todo el año; sin embargo, el Barça daba la cara. La daba, sí. Soltaba carrete, pero sin alejarse del objetivo: 25-21 tras el octavo punto de Lorbek. Clase infinita; lento en los desplazamientos. A cuatro, y Xavi Pascual empujaba hasta el tope la palanca defensiva. Por instantes, el Real parecía acogotado: presión larguísima de cada jugador culé.

Entonces, en medio de la asfixia, surgió Reyes. Ocupó primero los espacios libres y detonó después una carga explosiva que dinamitó el Clásico. Dos triples, la segunda mejor marca de su carrera, y un total de 12 puntos en el segundo cuarto. Antes de meterse a francotirador, le había quebrado la cintura a Lorbek y también se había jugado un fade-away a su manera. Roto y descosido, todo a la vez: 44-30 tras un pase genial sin mirar de Sergio Rodríguez para el alley-oop de Slaughter (caía el muro aéreo azulgrana, también el del rebote: 12-3 en ese acto).

El Clásico entraba en vía blanca, para no salirse ya del raíl, el que estipula, por ejemplo, que Draper, otro de los estajanovista, pisa el parqué del tercer periodo para desgastar un poquito más al enemigo. Así fue: tras un arreón de Tomic (53-48), puñetazo en la mesa local. Rudy comandó un parcial de 11-0 (68-51). El Barça hilvanaba cuatro triples seguidos, Navarro aparecía y en nada se puso a tiro de siete (81-74). Faltaban cinco minutos y… un triple de Mirotic y un contraataque de Llull devolvían la calma al líder. Invicto y en racha, 25 triunfos seguidos desde que arrancase la temporada.

Broche de oro a un 2013 magnífico, el mejor de los blancos al menos en los tres últimos lustros (título liguero, final europea y récord de Ferrándiz batido). La brecha clasificatoria con el eterno rival es ya de cuatro partidos, la otra, la psicológica no le va a la zaga. Por primera vez, además, el Madrid se lleva un Clásico en la última semana del año. El séptimo de diez en este 2013 que expira. Navidad blanca, eso no se discute.

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