Aprenderse un once de memoria

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Todo el mundo tiene derecho a opinar sobre la forma que tiene Schuster de componer su equipo. Éste es uno de los intereses mayores del fútbol, un deporte tan cercano que no se puede desautorizar a ningún aficionado que quiera discutir una alineación. Sé que los profesionales del fútbol (sobre todo los ex futbolistas) suelen descalificar las opiniones de los demás. No los ven como legítimos a la hora de hablar de este querido deporte. Pero yo siempre me pongo del lado de los socios y de los aficionados en general porque son los verdaderos sostenedores del fútbol. Hasta tal punto que sus palabras recogidas en la vida cotidiana suelen alimentar mis reflexiones.
En una de estas charlas informales he descubierto uno de los defectos escondidos del discutido sistema de rotaciones. Un socio del Madrid me confesó que sentía, por culpa de los innumerables cambios, una enorme frustración. No puede aprenderse un once típico y eso que le encanta, como a mucha gente, recordar alineaciones gloriosas del madridismo. Las épocas también se marcan con onces de lujo, claros y contundentes. Tantas rotaciones impiden que se imprima una huella para la historia.



