España también brilla con la segunda unidad
España desbordó a Portugal sólo con una buena racha de inspiración en el último cuarto. A expensas de lo que ocurra finalmente con Jorge Garbajosa, la Selección se mostró en proceso de ajuste, pero con un peso específico que le permite salir airosa sin apretar el acelerador.


A ojo de buen cubero, y aunque el miedo sea libre, nadie debería dudar de la superioridad de la Selección campeona del mundo en un simple Eurobasket o Campeonato de Europa. ¿Por qué habría de dudarse, cuando, casi sin utilizar las armas de gran calibre, Portugal salta por los aires con unas cositas por allí y otras por acá, hale-hop...?
Hombre, no se duda. No hay por qué, si hablamos de individualidades: con Pau Gasol lejos del mejor día de su carrera, con Garbajosa fuera del equipo, y con Navarro emitiendo destellos entre sombras, resulta que bastan Calderón, Sergio Rodríguez y Rudy Fernández, la segunda unidad, la artillería ligera del perímetro para soltar el nudo trabado por los portugueses en la zona, sobre Pau Gasol y los demás hombres altos. Un último cuarto de 22-10, solucionado desde el exterior, liquida el asunto. Claro que hay otros conceptos...
Y el fundamental es el concepto llamado e-qui-po. Mientras este grupo no se rompa, llevado y traído por asuntos de periferia, fichajes, llamadas telefónicas, agentes belicosos y conflictos varios, todo debe ir bien. Eso, sin hablar de Garbajosa, cuyo destino reposa en manos de los médicos de Toronto y su presidente, Colangelo: Jorge, que cumple 30 años, tiene un contrato con los Raptors que termina en 2009, que debe renegociar a finales de la próxima temporada y que, por el momento, son 8.400.000 dólares. Punto. Usted, ustedes mismos, ¿qué harían si fueran Colangelo o Garbajosa...?
Inspiración.
Del partido en sí se pueden extraer tantas conclusiones como de cualquier amistoso antes de toda competición seria. Una luce sobre todas: como se demostró ante Alemania y Grecia en el Mundial de Japón, y en otros puntos del planeta, el juego de España es bastante más previsible y sensiblemente menos rápido cuando Pau Gasol está en pista y se convierte en el punto focal del ataque, de todo. No es defecto de Pau, que está allí para echar una mano: es que la gente tiene mucho más estudiada la fórmula española con Gasol, y no sabe bien lo que hacer, no tiene espejo dónde mirarse, cuando Pau no está en pista.
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Sin Pau, la veloz caballería ligera hispana tira de inspiración y recursos, y la precaución de Portugal salta por los aires: 22-10, último cuarto. "Espero mucho de los jóvenes", dijo De Gaulle en 1968. "Sed realistas, pedid lo imposible", respondieron éstos. Por ejemplo.
Así estamos, así vamos. Sin mucho problema a la vista, excepto ese problema que anda por Italia y se llama Jerry Colangelo...



