España acaba séptima tras repetir victoria contra China
Los de Mario Pesquera sacaron fuerzas de flaqueza para cerrar de manera brillante -aunque desafortunada- su participación en Atenas, con una nueva victoria ante la China de Yao Ming (92-76), que volvió a quedar en la sombra por la actuación de Gasol.
La selección española de baloncesto cumplió con nota el trámite de derrotar (92-76) a China para lograr el séptimo puesto en los Juegos Olímpicos de Atenas, con un Pau Gasol, de nuevo inspirado (37 puntos), y donde los de Pesquera calcaron sin apuros el triunfo de la primera fase.
España cicatrizó las heridas, más en la ambición y el ánimo que en el cuerpo, que le dejó la derrota en el cruce de los cuartos -otra vez fatídico, otra vez fuera de las medallas- contra el 'dream team', una versión muy mejorada de la que perdió contra Puerto Rico, aún echando cuentas de que su sitio estaba en las semifinales contra Argentina.
Y se puso el traje de faena para cumplir un formulario engorroso, ya que su meta inicial era mucho más alta. Mario Pesquera no bajó el pistón de su exigencia y alineó al cinco titular de siempre -Calderón, Navarro, Jiménez, Garbajosa y Gasol- para cerrar con triunfo su papel en los Juegos.
El rival, era la muralla china de Yao Ming, el mismo del debú en Atenas donde se construyeron ilusiones y derribaron mitos negativos. Otra vez el duelo Gasol-Ming, que ocupó un primer cuarto en el que el ala-pívot de los Grizzlies se bastó para abrir una mínima diferencia (25-21) sin error alguno en la estadística.
El buen ataque sobre la zona asiática permitió a España dar un tirón (21-32) en el segundo cuarto, con Pau de silencioso espectador y Pesquera rotando y rotando el banquillo. Al descanso, ninguna noticia nueva: China, aún verde tácticamente, sólo 'disparaba' de tres y España se divertía corriendo, quizá con algún error de más en el tiro.
42-32, en el descanso. Gasol, 13 puntos, seis de seis en tiros de campo, uno de uno en el tiro libre, 4 rebotes y 1 asistencia. Suena 'Corazón latino', de David Bisbal en el pabellón. Una voluntaria en el circuito de triatlón de Vouliagmeni había dicho que 'España está de moda'. Lo estaba en el baloncesto, lástima de cruce contra Estados Unidos.
Velocidad y despegue
Veloz, muy veloz el grupo nacional trazó su camino marcado. Algún monótono triple de China rompía con dificultad la defensa de España, rápida en las transiciones, aunque atrancada en el único lunar del torneo: el triple. Gasol se puso las pilas y la distancia entre ambos se hizo sideral: 75-56.
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Ya no hubo más. Sólo que Gasol, aclamado por el público, no se hartaba de encestar. Y que China maquilló un tanteador que se movió con veinte puntos arriba de España.
Los de la piel de toro se marchan con una sola derrota, la de los cuartos, y con el 'premio' de un puesto menor. Nada acorde a los méritos de la selección que derrotó a Argentina, Italia y Serbia y Montenegro y miró de frente a los Iverson, Duncan y Lebron James. El presente y el futuro, en cambio, parecen suyos.



