España supera al anfitrión olímpico
La selección de Mario Pesquera completó un buen encuentro frente a uno de los rivales más importantes de los próximos juegos olímpicos.
España logró una plaza para cerrar su preparación olímpica con una final, la del Torneo de Madrid, donde tendrá como rival a Argentina, subcampeona del mundo, en el lugar de Grecia, la anfitriona olímpica, a la que rebasó en semifinales con un partido excelente por el resultado y la diversidad de situaciones que planteó a los internacionales españoles.
Los griegos plantaron un quinteto titular en pista dotado con un sólo hombre interior -Antonios Fotsis- que, durante un pequeño tramo, pilló a contra pie a la selección, sorprendida con un parcial inicial de 1-7 (m.3). La reacción, sin embargo, se desencadenó de forma inmediata, retrasó a Grecia y desembocó en un final de alta tensión.
Tres defensas distintas en apenas cuatro minutos, dos triples lejanos de Juan Carlos Navarro, un mate precioso de Pau Gasol y la subida general de tono de todo el conjunto español enjugaron la buena salida visitante (11-9 m. 5). El estallido paralizó a los griegos y anunció una tarde grande de Navarro, que firmó trece puntos en el primer tramo.
La segunda falta de Gasol y la tercera de Felipe Reyes les subieron la moral y las ganas. A lo que no están nada habituados es a que España, un rival que habían aprendido a manejar últimamente, tenga ramalazos como los que ahora descarga. La selección de Mario Pesquera sube de revoluciones sin pensárselo, hace un baloncesto eficiente, práctico, eléctrico y rico en recursos. Por momentos se convierte en una apisonadora.
Alto nivel español
Un vendaval que volvió loco al técnico griego, Panagiotis Yanakis, hasta que encontró fórmulas para rebajar la facilidad ofensiva de España (45-34 m.20). En la jugada que precedió al descanso, con la última posesión en manos de Grecia y veintitrés segundos por delante, justo después de un tiempo muerto de Gianakis, España presionó el saque de fondo, se colocó en zona 1-2-2 y, al tercer pase del cuadro heleno, cambió a individual.
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El ataque griego acabó con el balón en el pie de Fragiskos Alvertis. Así funciona esta selección nacional. Lo mejor de todo es que se divierte, a veces mucho, y que conforma un equipo, en toda la extensión de la palabra. Está Gasol, la estrella indiscutible, pero hay mucho más y España no depende exclusivamente de él. La tradicional fogosidad griega vino muy bien para que Vistalegre viera todas esas características del conjunto español.
El tercer cuarto bajó bastantes enteros en cuanto a producción ofensiva, pero ganó muchos más en fuerza, intensidad y emoción. Grecia desconoce la rendición. Se viene arriba en la adversidad. La capacidad de sufrimiento de los griegos mantuvo en guardia a España. Los internacionales de Pesquera tuvieron que aplicarse sin reservas en los dos segundos cuartos para soportar el empuje visitante (70-68 m.38). Para rematar eligieron el talento y el genio, una cóctel que arruinó la candidatura de triunfo helena.



