Cuando llega un Madrid-Barça, la pretemporada se convierte en temporada, sin otra razón que la enconada rivalidad. Bellingham transmite buenas sensaciones y De Jong fue un líder de verdad.

PorSantiago Segurola

Léon Marchand no es Mbappé, pero en los términos que requiere Francia para sus Juegos Olímpicos no existe imagen más conveniente.

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España se medirá con una selección a la que conoce desde la guardería; Inglaterra ofrecerá más dificultades

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Tres partidos han confirmado que España es una potencia solvente en las categorías más jóvenes del fútbol. Gana los torneos o alcanza las finales con una facilidad pasmosa.

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Fuera de su sitio natural, el brasileño se ha ganado los galones que le adornan ahora, pero su caso es intrigante.

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El partido se enfocó sobre Vinicius, que oye y ve lo que nunca se debería de ver ni en la calle, ni en los campos. Lo sufre en la mayoría de los partidos y las respuestas no son satisfactorias.

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El City goleó al Madrid no por atropellamiento, sino por disección, que es una manera más fina y poco tremendista, pero terrible. El equipo de Ancelotti se fue del partido sin entender nada de lo que había sucedido.

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La importancia de un futbolista se advierte cuando su ausencia provoca inquietud. Nadie lo hubiera sospechado con Camavinga al inicio de la temporada.

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La Premier tiene dinero y prestigio, buenos equipos, enorme cobertura mediática y un aire de poderío que asusta a todos, menos al Madrid. Lo explica con la rutina de sus éxitos en Europa y su balance ante los ingleses.

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Se ha adueñado de la narrativa del Madrid de una forma que no se veía desde Cristiano Ronaldo. No hay comparación en lo goleador, pero como influencia constante, sí supera al portugués.

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Llegan los momentos decisivos de la temporada y el Madrid los acometerá con otra predisposición. Un creciente nerviosismo preside los últimos días antes de la final de Copa.

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El Madrid no recordó ni por un momento la sólida estructura de los últimos partidos. Tiene la cabeza en otras cosas.

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Se aproximan los grandes momentos y su titularidad está más que asegurada. El Bernabéu le ovaciona.

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Donde sus rivales sufren de ansiedad y dudas, disfruta el Real Madrid, que se siente dueño de la competición.

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El Madrid jugó en Cádiz con el pensamiento en Londres, y jugó muy bien. Ancelotti introdujo variaciones en todas las zonas del equipo, pero sin excesos.

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Cuando al Madrid le apetece olvidarse de ataduras puede ocurrir cualquier cosa, como embarrancarse ante un rival lleno de clase

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El Madrid ha hecho costumbre de lo más desacostumbrado: manejarse con una autoridad suprema cuando la necesidad aprieta. Donde a los demás se les afloja el ánimo, es su hábitat natural.

PorSantiago Segurola

Entiende el carácter del club y sus peculiaridades, pero también sabe que el Madrid no espera a nadie y vive muy mal las derrotas. Es el más adecuado, aunque le esperan dos meses bajo la lupa

PorSantiago Segurola

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