Cuando llega un Madrid-Barça, la pretemporada se convierte en temporada, sin otra razón que la enconada rivalidad. Bellingham transmite buenas sensaciones y De Jong fue un líder de verdad.
Léon Marchand no es Mbappé, pero en los términos que requiere Francia para sus Juegos Olímpicos no existe imagen más conveniente.
España se medirá con una selección a la que conoce desde la guardería; Inglaterra ofrecerá más dificultades
Algo se está haciendo de maravilla en el baloncesto español en una época de crecimiento espectacular de este deporte en todo el mundo.
Tres partidos han confirmado que España es una potencia solvente en las categorías más jóvenes del fútbol. Gana los torneos o alcanza las finales con una facilidad pasmosa.
El tiempo dirá si este éxito rinde posteriores beneficios. La dudas persisten porque no transmite poderío.
La Selección cerró hace tiempo un ciclo excepcional y desde entonces no se produce un relevo natural.
Comienza a despejarse el debate de las dos últimas temporadas entre la vieja guardia y la nueva ola. Las bajas obligan a un delicado proceso de intervención en el mercado...
Fuera de su sitio natural, el brasileño se ha ganado los galones que le adornan ahora, pero su caso es intrigante.
El racismo figura entre los problemas que exigen medidas tajantes en el mundo del fútbol.
El partido se enfocó sobre Vinicius, que oye y ve lo que nunca se debería de ver ni en la calle, ni en los campos. Lo sufre en la mayoría de los partidos y las respuestas no son satisfactorias.
El City goleó al Madrid no por atropellamiento, sino por disección, que es una manera más fina y poco tremendista, pero terrible. El equipo de Ancelotti se fue del partido sin entender nada de lo que había sucedido.
La importancia de un futbolista se advierte cuando su ausencia provoca inquietud. Nadie lo hubiera sospechado con Camavinga al inicio de la temporada.
La Premier tiene dinero y prestigio, buenos equipos, enorme cobertura mediática y un aire de poderío que asusta a todos, menos al Madrid. Lo explica con la rutina de sus éxitos en Europa y su balance ante los ingleses.
Se ha adueñado de la narrativa del Madrid de una forma que no se veía desde Cristiano Ronaldo. No hay comparación en lo goleador, pero como influencia constante, sí supera al portugués.
Llegan los momentos decisivos de la temporada y el Madrid los acometerá con otra predisposición. Un creciente nerviosismo preside los últimos días antes de la final de Copa.
Nada aprieta al Real Madrid en una Liga que perdió hace tiempo, pero la defensa ensombrece la brillantez de la delantera.
El Madrid no recordó ni por un momento la sólida estructura de los últimos partidos. Tiene la cabeza en otras cosas.
Se aproximan los grandes momentos y su titularidad está más que asegurada. El Bernabéu le ovaciona.
Donde sus rivales sufren de ansiedad y dudas, disfruta el Real Madrid, que se siente dueño de la competición.
El Madrid jugó en Cádiz con el pensamiento en Londres, y jugó muy bien. Ancelotti introdujo variaciones en todas las zonas del equipo, pero sin excesos.
Un chorro de millones gastados en jugadores definidos por su sobreprecio, mientras el Madrid ficha con ojo clínico
Cuando al Madrid le apetece olvidarse de ataduras puede ocurrir cualquier cosa, como embarrancarse ante un rival lleno de clase
El Madrid ha hecho costumbre de lo más desacostumbrado: manejarse con una autoridad suprema cuando la necesidad aprieta. Donde a los demás se les afloja el ánimo, es su hábitat natural.
Entiende el carácter del club y sus peculiaridades, pero también sabe que el Madrid no espera a nadie y vive muy mal las derrotas. Es el más adecuado, aunque le esperan dos meses bajo la lupa
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