Super Bowl LX: Donald Trump evita la controversia… pero no se va en silencio
El presidente de los Estados Unidos esquivó pronunciarse por un favorito en el Super Bowl, elogió a ambos mariscales de campo, pero dejó varios guiños sobre su preferencia.
Donald Trump volvió a captar la atención de los focos en la antesala del Super Bowl. El Presidente de Estados Unidos fue cuestionado este viernes 6 de febrero sobre a quién apoya en el partido más importante de la NFL y, fiel a su estilo, optó por no elegir bando, aunque dejó varios mensajes cargados de guiños y pistas sobre su elección.
“No puedo decir eso. Pero realmente son dos buenos equipos”, respondió Trump ante los medios, esquivando una preferencia clara en un evento donde cada palabra se analiza al milímetro. Lejos de cerrar ahí su intervención, el exmandatario ofreció una reflexión más amplia sobre los protagonistas del partido, para ser más específicos, los mariscales y sus ‘amigos personales’ involucrados.
Trump destacó la historia de superación de Sam Darnold, uno de los quarterbacks protagonistas, al que describió como “un mariscal de campo que parecía que no iba a triunfar, y lo logró”, en clara alusión a un recorrido marcado por las dudas iniciales y el éxito posterior. Del otro lado, elogió al pasador más joven, Drake Maye, apuntando que “probablemente desearían haberlo puesto a jugar el año pasado, ¿verdad?”. Sin embargo, la charla no se quedó ahí.
El Mandatario también puso el foco en la magnitud del duelo y en el peso histórico de una de las franquicias involucradas. “Creo que será un gran juego, hay muchas historias interesantes, son dos grandes equipos. Robert Kraft es un dueño fabuloso (New England), amigo mío”, afirmó, subrayando una relación personal de larga data.
Y para finalizar, Trump fue más allá al hablar del legado de la franquicia de Nueva Inglaterra, que aspira a iniciar una nueva era dorada. “Es increíble que Nueva Inglaterra piense que es como una segunda dinastía y ellos ya tenían una. Hay que ganar muchos partidos antes de crear una nueva”.
Sin mostrar una inclinación clara, el Presidente de los Estados Unidos dejó en claro que el Super Bowl trasciende al deporte y se convierte en un escaparate de relatos, figuras y simbolismo. Para Trump, al menos en público, no hay favorito, solo un escenario perfecto para que la NFL vuelva a escribir una de esas historias que, como él mismo dijo, prometen ser inolvidables.
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