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¡Por fin! Llegaron los picks del Super Bowl LX

En el Super Bowl más inesperado de la historia, los Patriots se alzarán con su séptimo Vince Lombardi en un duelo de defensivas

Kirby Lee
Redacción A USA
Especialista en periodismo deportivo con vocación en investigación y en artículos de largo aliento.
Estados Unidos Actualizado a

La temporada termina cuando menos queremos y cuando más cansados estamos. Se apaga una campaña de la National Football League que fue larga, caótica y profundamente humana. Durante meses escribí pronósticos semana a semana con la ilusión de atinarle al marcador y con la necesidad casi terapéutica de encontrarle sentido a un deporte que siempre promete orden y casi nunca lo cumple.

Seahawks contra Patriots se enfrentan en el Super Bowl LX. El enfrentamiento menos esperado según las apuestas ya que los equipos en conjunto entraron con un momio de 60-1. Será el partido que nadie pidió en agosto y casi nadie vio venir en diciembre. Y sin embargo aquí están. Seattle con marca de 16-3. New England con 17-3. Dos equipos top 4 tanto en ofensiva como en defensiva. La primera vez desde la fusión de 1970 que eso ocurre en un Super Bowl.

Esta fue la temporada de los despidos. 10 entre salidas forzadas y renuncias en la NFL. Coordinadores, entrenadores, ejecutivos. Hombres perdiendo su trabajo aun estando en la cima del deporte más popular de Estados Unidos. Duele verlo, pero sería hipócrita decir que eso fue lo más duro del año. Lo verdaderamente brutal ocurrió afuera del campo.

Mientras la NFL rompe récords de contratos, derechos de transmisión, salarios de atletas, precios de boletos y comerciales de hasta 10 millones de dólares por 30 segundos, el periodismo deportivo se desmoronaba. The Washington Post emprendió uno de los recortes más severos de su historia moderna. Más de 300 periodistas despedidos. Cerca del 30 por ciento de su redacción. La sección de deportes cerrada. Fotografías, corresponsales internacionales, cobertura local, todo reducido a escombros editoriales.

El editor ejecutivo Matt Murray declaró lo que nunca queremos escuchar. El periódico perdió demasiado dinero durante demasiado tiempo. El tráfico digital cayó casi 50 por ciento en tres años. La inteligencia artificial aceleró el desplome. El Post ya no quiere ser todo para todos. Quiere sobrevivir. El resultado fue devastador. Marty Baron lo llamó uno de los días más oscuros en la historia del diario. El sindicato advirtió que se debilitaba la misión periodística. Tenían razón.

En México la historia no fue distinta. Más de 10 despidos en el periódico Estadio. Decenas en Grupo Imagen. Ahí también colaboro. Ahí también duele. Es irónico y francamente insultante que en la era de mayor bonanza económica del deporte se pierdan empleos de quienes se encargan de contarlo. Las redes sociales acortaron la distancia entre atletas y aficionados, sí. Pero el periodismo no existe para repetir resultados ni para viralizar declaraciones. Existe para dar contexto, para incomodar, para explicar el impacto social, económico y cultural del juego.

El día que murió la sección deportiva de The Washington Post no deberíamos refugiarnos en la nostalgia. La nostalgia no paga rentas ni reescribe currículums. Tampoco sirve romantizar el pasado. Lo que pasó debería enojarnos. Porque no fue una muerte natural. Fue una decisión empresarial. Fue un asesinato editorial.

Y aun así, el Super Bowl llega. Siempre llega. Como una paradoja gigantesca. New England vuelve por duodécima vez. Puede ganar su séptimo Lombardi y convertirse en la franquicia más ganadora de playoffs en la historia. Hace un año terminó 4-13 y último de su división. Mike Vrabel, en su primer año como head coach, puede ganar 18 juegos en una temporada y entrar a un club reservadísimo como campeón jugador y entrenador. El primero con el mismo equipo.. Drake Maye, con 23 años y 162 días, puede ser el quarterback más joven en ganar un Super Bowl.

Del otro lado, Seattle. Cuarta aparición en el gran juego. Mike Macdonald con 38 años puede convertirse en uno de los coaches más jóvenes en ganar el título. Sam Darnold puede ganar un Super Bowl en su primer año con un equipo. Historias de redención, de reinvención, de segundas oportunidades. El tipo de historias que el periodismo sabe contar mejor que nadie.

Patriots 20-17Seahawks

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No porque Patriots sea el equipo más sexy. No porque sea el favorito de millones. Sino porque New England ha sido el mejor equipo cerrando partidos, porque su defensiva ajusta mejor en la segunda mitad y porque esta temporada, tan absurda y tan cruel, parece escrita para que el equipo que nadie esperaba termine levantando el trofeo Vince Lombardi.

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