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Josh Allen y los Buffalo Bills buscan romper con 32 años sin victoria de visitante

Buffalo inicia la postemporada obligado a ganar siempre como visitante

JASON MILLER
Especialista en periodismo deportivo con vocación en investigación y en artículos de largo aliento.
Estados Unidos Actualizado a

El reloj de la NFL volvió a marcar enero y Buffalo apareció otra vez en la puerta de los playoffs. La temporada regular de 2025 terminó con un mapa impensado. Kansas City quedó fuera. Indianapolis desempolvó a Phillip Rivers para un último intento. Patriots regresó a ser relevante. En medio de ese torbellino, los Bills no lograron adueñarse del Este de la AFC y quedaron sembrados en la sexta posición del bracket final. Para Josh Allen, el quarterback convertido en emblema desde 2018, el cierre del calendario no fue un descanso sino un cambio total de domicilio. Toda aspiración de campeonato implicará subir a un avión cada semana.

Ningún pasaporte garantiza tranquilidad en enero. Allen llega a esta fase con un registro personal de siete victorias en playoffs. Esa cifra lo coloca como el quarterback con más triunfos de postemporada sin haber disputado un Super Bowl. En casa, el balance resulta sólido y convincente con marca de 7-2. Lejos de su gente, la historia ofrece otro color y otro sonido. Como visitante, su expediente muestra 0-4. Cada salida se ha convertido en un muro imposible de escalar.

La deuda comenzó a escribirse hace varios años. El último recuerdo de Buffalo en un gran juego se remonta a 1994, cuando disputaron la edición XXVIII del gran domingo y cayeron ante Dallas. Desde entonces han pasado 31 temporadas completas sin regresar a ese escenario. Highmark Stadium, su hogar desde principios de la década de 1970, vivió su última campaña como sede del equipo. El viejo estadio que vio correr a O.J. Simpson y lanzar a Jim Kelly cerró el domingo pasado cuando los Bills vencieron a los Jets en una tarde que ya forma parte de sus libros de historia.

Inicio de la era McDermott

El llamado Proceso tomó forma en 2017 con la llegada de Sean McDermott como head coach y Brandon Beane como gerente general. Un año después, Buffalo subió posiciones en el draft para seleccionar a Allen y entregarle las llaves de la franquicia. La apuesta modificó el rumbo. El equipo recuperó respeto, regularidad y protagonismo. Sin embargo, ese Proceso hasta ahora no ha dado una victoria de postemporada como visitante. Tampoco una celebración en Jacksonville.

La primera visita a Florida en esta ruta moderna ocurrió en enero de 2018. Los Bills cortaron una sequía de 17 años sin playoffs y su recompensa fue enfrentar a los Jaguars del exentrenador Doug Marrone. Buffalo presentó a Tyrod Taylor y Nathan Peterman como pasadores. El marcador de 10-3 en contra de los Bills, pero no se sintió como una gran derrota. El equipo había alcanzado la postemporada y eso, en esos momentos, fue toda una celebración de Super Bowl. Tres años más tarde, en noviembre de 2021, Allen volvió al mismo sitio con un equipo muy superior y con etiqueta de favorito por 14.5 puntos. Aquella tarde perdió un balón suelto, lanzó dos intercepciones y recibió cuatro capturas en una derrota por 9-6 ante unos Jaguars dirigidos por Urban Meyer. El otro Josh Allen, el defensivo de Jacksonville, terminó por ser el MVP con un sack y un balón recuperado.

El calendario de visitantes de Buffalo en 2025 pareció ligero al principio. Abrieron con una paliza ante los Jets en Meadowlands. Después entraron en una zona de turbulencia. En sus siguientes cuatro salidas sólo ganaron un partido y sufrieron derrotas ante Atlanta y Miami. El equipo encontró un nuevo ritmo en diciembre y encadenó tres triunfos consecutivos fuera de casa. Vencieron a Pittsburgh, remontaron ante New England y resistieron contra Cleveland. Esas victorias construyeron la rampa de lanzamiento para enero.

Un sólido rival

El rival de esta semana, Jacksonville, llega con fortaleza marcada en su propio territorio. Los Jaguars terminaron 7-1 en el EverBank Stadium durante la campaña, con una única caída ante Seattle. Técnicamente agregaron otra derrota como locales en Londres ante los Rams, pero esa tarde ocurrió lejos de Florida y terminó 35-7. La defensa de Jacksonville ocupó el segundo lugar de la NFL con 31 robos de balón y sumó 22 intercepciones. El linebacker Devin Lloyd registró cinco intercepciones, seis tacleadas para pérdida de yardas y 10 golpes al quarterback, a pesar de perderse dos partidos.

El ala defensiva Josh Hines-Allen lideró a los Jaguars con ocho capturas y 28 golpes al pasador. En ataque, Trevor Lawrence lanzó para 4,007 yardas, 29 touchdowns y 12 intercepciones, con 41 capturas recibidas. Travis Etienne corrió para 1,107 yardas y siete anotaciones. La ofensiva de Jacksonville se ubicó en el puesto 18 con 5.2 yardas por jugada y en el 27 lugar en yardas por acarreo con promedio de 4.0.

La mayor vulnerabilidad de Buffalo en 2025 apareció justamente contra la carrera. Los Bills permitieron varios partidos de alto volumen por tierra y deberán enfrentar a un equipo cómodo para correr el balón. Ese detalle ha marcado cada análisis previo al duelo.

El domingo al medio día se abrirá el primer examen. Buffalo y Allen saldrán al césped del EverBank Stadium con la obligación de aprobar una materia pendiente. El horario fijado para las 13.00 horas del Este convertirá a Jacksonville en un punto inicial y decisivo del calendario. La sexta siembra obliga a Buffalo a imaginar un camino largo y repetido. Para llegar a Santa Clara y disputar el Super Bowl LX, los Bills necesitarán ganar al menos tres juegos consecutivos lejos del Highmark Stadium.

La postemporada siempre escribe capítulos sin aviso. En 2017 Buffalo aprendió a volver. En 2018 conoció a su nuevo líder. En 2021 chocó contra sus fantasmas. En 2025 el equipo vuelve a empezar con maletas hechas. La historia de Allen y los Bills no se resume en un sólo viaje. Se trata de una travesía obligada, repetida y necesaria para corregir un registro que hasta hoy ha sido incapaz de cambiar cuando el uniforme luce de blanco visitante.

El Proceso sigue en marcha y el viejo estadio vive su despedida. Enero exige mudanza y también memoria. Los Bills saben lo que significa ganar en casa y todavía no conocen lo que implica hacerlo cuando el partido se juega lejos de Buffalo. El domingo al medio día, en Jacksonville, aparecerá el primer escenario para saldar una deuda que persigue a Allen desde el inicio de su carrera profesional.

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Buffalo entra otra vez en la carrera por el Lombardi. Sin Kansas City en el cuadro, el misterio resulta amplio y abierto. Para Allen, McDermott y Beane, la misión comienza con un obstáculo concreto y medible. Ganar fuera de casa en enero. Ganar donde nunca han ganado. Ganar como visitantes tantas veces como sea necesario. El cuadro de 2025 los ha colocado en esa obligación matemática.

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