Boston: Lo que se sufre en febrero se festeja en octubre
Desde 2007, se ha repetido una secuencia que alimenta la mística en la ciudad. Cada derrota de New England en el gran partido de la NFL ha tenido como respuesta un anillo de Serie Mundial para los Red Sox. En 2026 la historia vuelve a llamar a la puerta de Fenway Park.
Boston vive del deporte y para el deporte. La ciudad que convirtió a los Patriots y Red Sox, en emblemas del siglo XXI, ha encontrado una curiosa constante desde el año 2000. Cuando el equipo de la NFL tropieza en el Super Bowl, el béisbol aparece meses después como bálsamo colectivo. No es una teoría conspirativa ni una simple coincidencia aislada. Los números sostienen la narrativa y la memoria del aficionado la refuerza.
La primera señal clara llegó en 2007 y 2008. Los Red Sox conquistaron la Serie Mundial de 2007 frente a los Colorado Rockies. Un año más tarde, los Patriots vieron escapar el Super Bowl ante los New York Giants, aquella noche que rompió la temporada perfecta. El golpe resultó duro, pero la ciudad ya había celebrado en otoño. El patrón empezó a tomar forma.
El guion se repitió para el siguiente ciclo. En el Super Bowl del 2012, los Patriots cayeron otra vez ante los Giants. La respuesta apareció en 2013, cuando los Red Sox levantaron la Serie Mundial tras superar a los St. Louis Cardinals. Boston transformó la frustración del invierno en euforia otoñal. Fenway Park recuperó su liturgia y la ciudad volvió a teñirse de rojo.
El caso más llamativo llegó en 2018. Los Patriots perdieron el Super Bowl frente a los Philadelphia Eagles, para que meses después, los Red Sox firmaran una de las campañas más sólidas de su historia y derrotaran a Los Angeles Dodgers en la Serie Mundial. El contraste resultó casi poético. La caída en la NFL pareció activar un resorte competitivo en la MLB.
Ahora, en 2026, la historia parece ofrecer un nuevo capítulo pues los Patriots han vuelto a perder el Super Bowl. La herida está abierta y el debate recorre Massachusetts. Sin embargo, el precedente invita al optimismo en el diamante. Cada vez que New England se ha quedado a las puertas del Vince Lombardi, los Red Sox han respondido con un título cercano en el calendario.
Boston cree en las estadísticas, pero sobre todo cree en las señales. La ciudad que rompió maldiciones y encadenó campeonatos ha aprendido a leer los ciclos. Si la tendencia mantiene su pulso, octubre podría tener acento de revancha. En Bosston, cuando el fútbol americano se apaga con tristeza, el béisbol suele encender la esperanza.
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