Centroamérica

La historia detrás del ‘13’ de Carlo Costly

Costly Molina y la mística del 13, un número libre que marcó su legado con Honduras y colocó un punto y aparte en el extranjero.

Maestra en Periodismo Deportivo y Licenciada en Periodismo. Con paso por las redacciones de Récord, 'El 10' y Deportrece. Escribe de fútbol y ve partidos por deporte porque le hace sentir viva, igual que la fotografía digital y el cine.
Estados Unidos Actualizado a

En futbol, los dorsales adquieren peso de quienes lo portaron primero, aunque también existe la magia de recibir un número sin cargos previos y tener libertad de trazar su propio arte en ese lienzo en blanco.

Una de las historias más representativas del futbol hondureño corrió a cuenta de Carlo Costly; mitad mexicano y forjado en Atlético Celaya, el delantero centro comenzó a dibujar su camino desde su debut profesional en 2001. Tras un paso turnado en escuelas de los clubes más representativos del balompié azteca (Pumas Naucalpan o Atlas II) el futbolista con una pierna izquierda educada dio salto hacia el Platense centroamericano, Birmingham, y dio el sí al juego en Bélgica y Polonia, sitios en donde se registró el pico más alto de su trayectoria (2010)

No obstante, fue previo a su peak que llamó la atención de la Garra Catracha y dos años antes de hacer maletas e irse al FC Vaslu, recibió su primer llamado como seleccionado.

El mítico dorsal trece

Previo a ser sinónimo de gol o de siquiera ser referente, Carlo Costly no tenía camiseta. A lo largo de su primera incorporación como parte de la ‘H’ el nacido en San Pedro Sula se acercó al utilero histórico, ‘Chele’ Varela, y preguntó con la inocencia debutante por delante si contaba con alguna camiseta asignada.La respuesta fue un golpe de realidad: ¿Y vos quién sos? Agarra cualquiera.

Lógicamente no había cabida para prestar atención a un juvenil recién integrado a un camerino de estrellato: Amado Guevara, Carlos Pavón, Noel Valladares, o Pery Martínez eran solo algunos de los nombre líderes que yahabían escrito historia. La de Carlo Yaír Costly Molina aún no aparecía, pues pese a ser reconocido tras una brillante aparición en Copa Oro y poner en alto el nombre de su país en la liga polaca, su legado era nulo a nivel nacional.

La que cayó en sus manos fue un #13. Un número sin dueño. Costly jugaba con la 9 en Polonia, pero esa tarde no había lugar para romanticismos ni elecciones, así que saltó a la cancha con dicho número, haciendo del resto, historia.

“Cuando comencé a golear en la Selección, volví a Polonia y les dije que necesitaba la 13. Desde ahí me destapé con esa”, compartió recientemente como parte de una entrevista que más que tirar hacia la semblanza, removió fibras nostálgicas.

Una pausa en Guadalajara

El paso de Carlo Costly por Atlas se dio en un momento clave tanto para el futbolista como para el club. El delantero hondureño llegó a Guadalajara en 2011, cuando los rojinegros atravesaban una de sus etapas primerizas de inestabilidad deportiva, es decir, se situaban justo en el limbo.

En ese entonces, Costly ya no era una promesa: venía con respaldo internacional, experiencia europea y ya contaba con historial de alto voltaje con la Selección de Honduras, incluida su participación en Sudáfrica 2010.

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No obstante, el margen de error como rojinegro era mínimo y el ’13’ no logró asentarse como el referente ofensivo que el club ideó para ese tramo. En sí, Costly fue una apuesta de corto plazo en el conjunto tapatío que contó con sus servicios hasta inicios del año 2012, despidiéndolo tras una cesión con Houston Dynamo y dos únicos tantos ante Atlante y Tecos.

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