Malik Beasley firma con el equipo de Bad Bunny durante investigación por apuestas
El escolta encontró destino en los Santurce Crabbers, franquicia vinculada al artista puertorriqueño, mientras su situación legal y deportiva en Estados Unidos sigue bajo la lupa de la NBA y del FBI.
En Santurce, la apuesta es clara. Talento NBA, foco mediático internacional y la plataforma de una figura como Bad Bunny para amplificar cada paso del proyecto. Falta por ver si el ruido externo acompaña o si el escolta logra que el balón vuelva a ser el centro de la conversación, pero en la isla ya esperan su estreno.
De acuerdo con el insider de la NBA, Shams Charania: “El agente libre Malik Beasley firmó un contrato para jugar en Puerto Rico con el equipo Santurce Crabbers del artista ganador del Grammy, Bad Bunny, según informaron ambas partes a ESPN. La temporada del equipo comienza en marzo. Beasley ha estado bajo investigación de la NBA y el FBI por acusaciones de apuestas”.
La información antes mencionada, coloca al exescolta NBA contra un nuevo escenario profesional lejos de Estados Unidos y en un contexto delicado. Beasley, uno de los anotadores más eléctricos desde la línea de 3, que han pasado por la liga en los últimos años, apuesta ahora por el baloncesto boricua mientras su nombre aparece en investigaciones sensibles.
El equipo al que se incorpora, los Santurce Crabbers, cuenta con el impulso mediático y empresarial de Bad Bunny, figura global de la música urbana y uno de los artistas más influyentes del planeta. La llegada de Beasley eleva el perfil competitivo y comercial de la franquicia justo antes del arranque de la temporada en marzo.
En el plano deportivo, el movimiento ofrece a Beasley minutos, protagonismo y una vitrina distinta para relanzar su carrera. En la NBA dejó destellos de gran tirador perimetral y capacidad para asumir volumen ofensivo. Sin embargo, su situación contractual como agente libre quedó en segundo plano tras conocerse que tanto la NBA como el FBI revisan presuntas irregularidades vinculadas a apuestas.
El caso añade tensión a un mercado cada vez más vigilado por las ligas profesionales estadounidenses, decididas a proteger la integridad de la competición en un contexto de expansión de las casas de apuestas. Para Beasley, competir en Puerto Rico puede significar una oportunidad deportiva mientras se esclarecen los hechos; sin embargo, el ir para allá también lo hace aún más sospechoso de los mismos.
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