Una embarazada de 8 meses solicitó asilo en EEUU, pero por este motivo fue directamente deportada
La deportación de una solicitante de asilo embarazada reaviva el debate sobre políticas migratorias y derechos humanos.
En un hecho que ha generado fuerte controversia entre activistas y defensores de derechos humanos, el Gobierno de Estados Unidos deportó esta semana a Zharik Daniela Buitrago Ortiz, una mujer colombiana de 21 años que estaba embarazada de ocho meses y había solicitado asilo tras llegar al país el año pasado.
La joven ingresó a territorio estadounidense en noviembre de 2024 junto con su madre y hermanos, argumentando que su padre había sido asesinado en Colombia y que su vida corría peligro. Mientras su madre avanzó en el proceso de asilo tras una evaluación de “miedo creíble”, Buitrago Ortiz fue recluida por autoridades migratorias y su solicitud fue negada, según explicó su abogado.
Embarazada de 8 meses pidió asilo y fue deportada de USA
A pesar de que su defensa presentó una petición de habeas corpus en la que se advertía que su embarazo y una emergencia médica representaban un riesgo serio para ella y su bebé, la deportación siguió su curso. La joven fue trasladada por aire desde Louisiana hasta Atlanta y, desde ahí, en un vuelo comercial con destino a Colombia, país al que llegó en la noche de ese mismo día.
El caso tomó un giro aún más polémico cuando una jueza federal emitió una orden que prohibía la deportación si la solicitante aún se encontraba en Estados Unidos hasta el 30 de enero de 2026. Sin embargo, esa determinación judicial llegó después de que Buitrago Ortiz ya había sido expulsada del país.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) afirmó que no existían registros de problemas de salud previos a la deportación y que la joven había sido sometida a los exámenes médicos rutinarios exigidos. Además, calificó a la mujer como una “presunta miembro de una banda criminal” que había ingresado ilegalmente y, por tanto, no tenía estatus legal que impidiera su expulsión.
La defensa de Buitrago Ortiz negó las acusaciones de afiliación criminal y sostuvo que las autoridades no presentaron pruebas que las respaldaran. Tras su llegada a Colombia, según su abogado, la joven se comunicó con su familia y está recibiendo atención médica. Los litigantes ahora se centran en garantizar su bienestar físico y legal, así como el de su bebé.
Este episodio ha encendido nuevamente el debate sobre el trato que reciben los migrantes, especialmente mujeres en situaciones vulnerables, bajo las políticas migratorias actuales en Estados Unidos. Grupos defensores de derechos humanos han expresado su preocupación por cómo se manejan estos casos, señalando que la salud, la seguridad y los derechos de los solicitantes de asilo deben estar por encima de las decisiones administrativas.
Mientras tanto, la historia de Buitrago Ortiz se suma a una serie de casos similares que han sido discutidos en tribunales y medios de comunicación, y que ponen en el centro la compleja intersección entre migración, justicia y derechos humanos en plena frontera norteamericana.
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