Giro histórico: agencia ambiental federal cede regulación climática al estado de California
Estados Unidos renuncia a normas climáticas federales clave y deja que California lidere el rumbo de las emisiones y autos eléctricos en medio de polémicas y juicios.
Un giro que redefine el mapa climático de Estados Unidos. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) anunció una decisión histórica que marca un antes y un después en la regulación del cambio climático; el gobierno federal ha derogado la base legal que permitía normas climáticas nacionales, dejando en manos de estados como California la iniciativa para definir sus propias reglas sobre emisiones y la transición hacia vehículos eléctricos.
El núcleo de esta transformación fue la revocación del “endangerment finding” de 2009, la determinación científica que afirmaba que los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y el metano, representan un peligro para la salud pública y el bienestar. Esa conclusión había sido en la práctica el pilar legal para regulaciones federales sobre emisiones de autos, camiones, plantas de energía y otras fuentes contaminantes bajo la Ley de Aire Limpio.
Agencia ambiental cede regulación climática a California
La administración Trump y el administrador de la EPA, Lee Zeldin, presentaron la medida como una victoria de desregulación sin precedentes, argumentando que eliminaba cargas regulatorias que frenaban la economía y encarecían los vehículos nuevos. Según cifras oficiales, la derogación podría liberar cerca de 1.3 billones de dólares en supuestos costos de regulación y abaratar la compra de automóviles en miles de dólares.
Pero la reacción de opositores ha sido inmediata y fuerte. Grupos ambientales, organizaciones de salud pública y líderes demócratas, entre ellos el gobernador de California, Gavin Newsom, califican la decisión como un ataque directo a la ciencia climática y una renuncia a la responsabilidad federal de proteger la salud y el medio ambiente. Están en marcha múltiples demandas y demandas en tribunales federales, con argumentaciones que señalan que la EPA está despojando a millones de estadounidenses de protecciones fundamentales.
California, un estado que ha liderado históricamente políticas climáticas estrictas y ambiciosos objetivos de vehículos cero emisiones para 2035, ahora se posiciona como un protagonista clave en este nuevo escenario. Con la autoridad federal debilitada, su regulación medioambiental y su mercado de autos eléctricos pueden marcar tendencias más duras que incluso trasciendan las fronteras estatales.
La disputa ilustra el profundo choque entre visiones opuestas sobre el papel del gobierno en la lucha contra el calentamiento global, mientras que la Casa Blanca ve en la desregulación una forma de estimular la economía, críticos advierten que la falta de estándares federales coherentes podría fragmentar el mercado de vehículos, aumentar la contaminación y poner en riesgo los esfuerzos por limitar el calentamiento global.
En las próximas semanas, el pulso entre la EPA, los estados y el poder judicial promete ser uno de los debates políticos y ambientales más intensos de 2026, con consecuencias directas para industrias, consumidores y estrategias climáticas a largo plazo.
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