Salud

Sonia Lucena, psiconutricionista: “La caída del pelo es un espejo bastante fiel de cómo estamos viviendo”

Esta experta en nutrición y creadora del Método Five habla con AS de la relación entre una mala alimentación y la pérdida de cabello.

Sonia Lucena, psiconutricionista: “La caída del pelo es un espejo bastante fiel de cómo estamos viviendo”
Débora Paz
Redactora en Tikitakas
Natural de O Porriño, Pontevedra. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su aventura en As en 2017 en el departamento de redes sociales. Tanto te habla del salseo del momento como de fútbol sala.
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Hay cosas que los hombres han asumido por años como inevitables, que su equipo pierda, que la barriga crezca con los años, o que el pelo se caiga. Pero, aunque la genética tiene mucho que decir, lo cierto es que el estilo de vida es más decisivo de lo que pensamos en cuanto a la salud capilar masculina. “La caída del cabello no es solo una cuestión estética, es un espejo bastante fiel de cómo estamos viviendo”, reconoce la psiconutricionista Sonia Lucena en declaraciones para AS.

Cuando el pelo habla de cómo comes

“El cabello no es un órgano vital, para que lo entendamos bien, si tu cuerpo tiene que elegir entre mandar nutrientes al corazón o al folículo piloso, la decisión está clara. Por eso, cuando la alimentación es pobre o desequilibrada, el pelo suele ser uno de los primeros en resentirse”, añade la experta.

Dietas basadas en alimentos ultraprocesados, exceso de alcohol, comidas rápidas entre reunión y reunión, y proteína de baja calidad no son precisamente el mejor fertilizante para tu cuero cabelludo.

El folículo piloso necesita:

  • Proteínas de calidad (carne magra, huevos, pescado, legumbres).
  • Hierro y zinc.
  • Vitaminas del grupo B.
  • Ácidos grasos saludables.

Cuando faltan estos elementos, el ciclo natural del cabello -crecimiento, reposo y caída- se altera. “Aparece lo que se conoce como efluvio telógeno: más pelos de lo normal entran en fase de caída al mismo tiempo. ¿Significa eso que una ensalada te va a devolver el pelo perdido? No. Pero una alimentación deficiente sí puede acelerar lo que la genética ya tenía en el guion”, cuenta Lucena.

El estrés: el enemigo silencioso del folículo

Sonia Lucena reconoce que el trabajo, las responsabilidades familiares, la presión económica, la exigencia constante también afectan considerablemente a esta cuestión. “El estrés crónico no solo afecta al estado de ánimo o al sueño: también impacta directamente en el cabello. Cuando el cuerpo vive en ‘modo alerta’, aumenta la producción de cortisol. Este exceso hormonal altera la microcirculación del cuero cabelludo y puede empujar prematuramente los folículos a la fase de caída”, añade.

Además, el estrés suele venir acompañado de:

  • Peor descanso.
  • Más consumo de alcohol.
  • Peores decisiones alimentarias.
  • Menos actividad física.

Un cóctel perfecto para que el pelo empiece a debilitarse. “Aquí hay algo importante: no todo es alopecia androgenética (la clásica calvicie hereditaria), muchos hombres experimentan fases de caída más intensa relacionadas con picos de estrés o cambios bruscos en su estilo de vida”.

El gimnasio pone fuerte tu cabello

La pscionutriconista lo tiene claro: el movimiento regular tiene un impacto directo en la salud capilar. El ejercicio moderado mejora la sensibilidad a la insulina, regula el estrés y favorece la circulación sanguínea. Eso incluye la irrigación del cuero cabelludo. “Cuidado con los extremos, el sobreentrenamiento, unido a dietas hipocalóricas agresivas porque puede provocar déficits nutricionales que afecten al cabello. Y el uso de esteroides anabólicos, sí, también ocurre, acelera la alopecia androgenética en hombres predispuestos, por lo que más no siempre es mejor”, alerta.

Además, la relación entre pelo y ánimo también es de ida y vuelta. Por un lado, el estrés y la ansiedad favorecen la caída, por otro, la caída del cabello puede afectar a la autoestima y generar más estrés. “No es superficial que quieras verte bien. La imagen corporal forma parte de la identidad masculina, aunque durante años se haya hecho ver que a los hombres no les importa (...) Cuando alguien empieza a notar entradas más marcadas o una coronilla más clara, puede experimentar inseguridad, comparaciones constantes y preocupación excesiva frente al espejo. Si esa preocupación se convierte en obsesión, conviene pedir ayuda, Porque el problema ya no es solo capilar”, dice Lucena en AS.

¿Qué sí puedes hacer?

No podemos cambiar nuestros genes, pero sí podemos mejorar el terreno donde juegan.

Algunas bases sólidas:

  • Priorizar proteína de calidad en cada comida.
  • Asegurar hierro, zinc y omega-3.
  • Reducir ultraprocesados y alcohol.
  • Dormir entre 7 y 8 horas.
  • Entrenar fuerza y cardio de forma regular.
  • Gestionar el estrés (sí, esto también es entrenable).

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Y, por supuesto, acudir a un dermatólogo ante una caída intensa o repentina. No todo es “normal por la edad”. Existen tratamientos médicos eficaces para frenar la alopecia androgenética. Pero ningún fármaco compensa un estilo de vida desordenado. Cuidar la alimentación, el descanso y el estado de ánimo no es solo una estrategia para verte mejor, es una inversión en salud global. El cuero cabelludo va incluido en el pack.

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