Sonia Díaz Rois, coach, sobre los propósitos de Año Nuevo: “No es que no puedas cambiar”
La ciencia del comportamiento identifica el ‘quitter’s day’ en la segunda semana de enero como el punto crítico de abandono de los objetivos propuestos.


Cada mes de enero se repite el mismo patrón: una euforia inicial por el cambio que choca con la realidad apenas pasadas unas semanas. La ciencia del comportamiento identifica el conocido como quitter’s day en la segunda semana de enero como el punto crítico de abandono de los propósitos de Año Nuevo.
Los datos lo respaldan. Solo entre un 8 y un 12 % de las personas logra mantener sus propósitos durante todo el año, mientras que alrededor del 80% los abandona antes de que termine febrero. Lejos de ser una cuestión de falta de voluntad, el problema parece estar en cómo se plantea el cambio.
Para Sonia Díaz Rois, mentora especializada en gestión del enfado y autora de Y si me enfado, ¿qué?, la clave está en una expectativa poco realista: “Hemos incorporado la creencia de que el inicio del año tiene una energía casi mágica que nos dará una fuerza que no tuvimos el resto del año. Pero la mente no funciona por fechas, sino por hábitos, objetivos bien definidos y realismo”, explica.
Cuándo se abandona
Los estudios sobre hábitos sitúan el quitter’s day como el momento en el que la motivación inicial se diluye y aparecen los primeros abandonos. Es entonces cuando entra en juego uno de los patrones más habituales: el pensamiento del todo o nada. “Fallamos un día y la mente concluye que ya no merece la pena seguir”, señala Díaz Rois. “Ahí es donde aparece la frustración y, con ella, el enfado con uno mismo”.
Según la experta, el abandono de los propósitos no es casual. Responde a tres patrones que se repiten con frecuencia: la falsa esperanza de que el calendario provoque el cambio, objetivos demasiado vagos —como “estar más tranquilo” o “enfadarme menos”, que el cerebro no sabe cómo ejecutar— y una exigencia excesiva que dispara el estrés y la frustración. “No es que no puedas cambiar, es que te estás pidiendo demasiado de golpe”, subraya.
Frente a la motivación puntual, la investigación muestra que dividir el cambio en pasos pequeños y contar con acompañamiento aumenta de forma significativa la probabilidad de sostenerlo en el tiempo. Díaz Rois resume este enfoque con la expresión “Playtex emocional”: “Un sistema de sostén para el cambio”.
“Los cambios profundos no se sostienen a base de exigirte más ni de hacerlo todo solo. A veces basta con empezar con algo tan pequeño que te quedes con ganas de más”, explica. Entre las herramientas que propone está el método del “3, 2, 1…, y voy”, una forma sencilla de romper la procrastinación y pasar a la acción sin caer en la rumiación constante.
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Para la experta, otro de los grandes errores es pensar que el cambio solo puede empezar el 1 de enero. “Tu 1 de enero puede ser hoy, mañana o cualquier día aparentemente normal. No hace falta el momento ideal; hace falta hacerlo distinto”, concluye.
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