Rodrigo Arteaga, médico: “Caminar todos los días es imprescindible para que funcione el líquido sinovial”
El especialista y divulgador científico ha dedicado un reciente vídeo a explicar las ventajas de caminar diariamente para el cuerpo y, concretamente, la rodilla.


Puede uno pensar que la sobreprotección, si controlada, tiene consecuencias positivas, pero la realidad es que, en muchos casos, dicha decisión responde a una decisión más pasional que lógica. Sucede así con la salud, tal y como explica Rodrigo Arteaga, médico especialista en envejecimiento que, en un reciente vídeo, ha puesto un claro ejemplo de una práctica habitual y errónea en la que caen numerosas personas.
“Mucha gente piensa que caminar desgasta la rodilla, pero en la mayoría de los casos pasa lo contrario”, dice, dando un giro al planteamiento: “El problema no es caminar, es dejar de moverse”. Según explica “tu rodilla es una articulación que depende del movimiento para mantenerse funcional”. Y esto, cuenta, no admite debate alguno.
El líquido sinovial
Hay varios motivos. “El cartílago que recubre la articulación no recibe sangre directamente, sino que se nutre a través del líquido sinovial, un fluido que, además lubrica la articulación”, detalla, agregando que “ese fluido se mueve cuando caminas”: “Cada paso comprime y libera la rodilla. Y ese cambio de presión hace que el líquido entre y salga del cartílago, como una esponja, llevando nutrientes y eliminando desechos”.
@dr.rodrigoarteaga CAMINAR protege tus RODILLAS más de lo que crees
♬ sonido original - Dr. Rodrigo Arteaga
En el caso contrario, si uno no camina, “ese intercambio baja” y la articulación, por tanto “no puede repararse bien porque le faltan los materiales, se vuelve más rígida porque le falta lubricación. Y como está más seca, se desgasta más rápido”.
Pero no queda ahí. “Además, caminar activa los músculos que protegen la rodilla; principalmente el cuádriceps, que está frente al muslo, y los glúteos, que controlan la cadera. Estos músculos absorben parte del impacto y estabilizan la pierna”, prosigue. Cuando estos músculos están fuertes y activos, “la carga se distribuye mucho mejor”, pero cuando están débiles o no se usan, “la rodilla recibe más presión y más estrés directo”.
“El movimiento regular mejora la tolerancia”
La ecuación es sencilla. “Más movimiento regular mejora la tolerancia de tu articulación a la carga. Eso significa que tu rodilla es más capaz de soportar el día a día sin dolor”, resume, culpando al miedo de disminuir dicha tolerancia y, en consecuencia, la rodilla “te molesta más con menos esfuerzo”.
En última instancia desgrana el hábito. “Caminar no tiene que ser intenso. Lo importante es la constancia. Empieza con 10 o 15 minutos al día y, cuando puedas, aumenta a 20 o 30. No tienen que ser seguidos, puedes hacerlo en bloques”, aconseja, haciendo hincapié en que debe ser un paso “cómodo, sin dolor” y que, poco a poco, debe aumentarse el tiempo. Esta y no otra es la realidad: “Tus rodillas no necesitan que las protejas evitando el movimiento, necesitan que las uses bien”.
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