Salud

Nayara Malnero, sexóloga: “Estas creencias sobre cómo debe ser un hombre hacen mucho daño”

Expectativas irreales, consumo temprano de porno y presión por rendir: los problemas sexuales que más preocupan hoy a los hombres.

Nayara Malnero, sexóloga: “Estas creencias sobre cómo debe ser un hombre hacen mucho daño”
Marta Rodríguez Peleteiro
Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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Después de más de una década y media trabajando en consulta, la sexóloga, psicóloga y terapeuta de parejas Nayara Malnero tiene claro cuáles son las preocupaciones sexuales más frecuentes entre los hombres. “Existen dos preocupaciones principales claramente destacadas: los problemas de erección, más conocidos como disfunción eréctil, y la eyaculación precoz o falta de control eyaculatorio”, explica en una entrevista con AS.

Junto con estos problemas, la especialista señala que también aparecen otras dificultades menos visibles, pero igualmente comunes. “Hay otras problemáticas que se repiten habitualmente, como el bajo deseo sexual masculino —que parece que no existe, pero es muy frecuente— y la eyaculación retardada o anorgasmia, que sería lo contrario a la eyaculación precoz”, añade. Según Malnero, la demanda de ayuda profesional por parte de los hombres está aumentando, aunque todavía persisten barreras culturales que dificultan que muchos den el paso. “Cada vez es menos habitual que los hombres no pidan ayuda, pero sigue influyendo mucho lo social. A ellos se les ha inculcado que, como hombres, tienen que resolver las cosas por sí mismos”, señala. Esa idea de autosuficiencia hace que muchos intenten solucionar sus problemas en solitario. “Piensan que lo pueden resolver leyendo libros, buscando en internet o con ChatGPT, cuando la realidad es que es muy difícil”.

La vergüenza sigue siendo otro de los obstáculos. “El tabú hace que todavía dé mucha vergüenza hablar de sexualidad y, más aún, abrirse a un desconocido”, explica. Sin embargo, cuando finalmente acuden a terapia, la percepción cambia rápidamente. “La mayoría lo que dicen es: ‘¿Por qué no había venido antes? ¡Qué fácil ha sido!’”.

Mitos persistentes

Desde su experiencia divulgando en redes sociales bajo el perfil Sexperimentando, Malnero observa que todavía persisten numerosos mitos sobre la sexualidad masculina. Uno de los más extendidos tiene que ver con la idea de que la excitación masculina es automática. “Se sigue pensando que la erección sucede sin que al hombre se le estimule, por ejemplo solo con ver a una mujer desnuda”, comenta.

También continúa muy arraigada la idea de que los hombres deben tener siempre deseo sexual. “Se piensa que son como un botón que se activa ON-OFF: que siempre tienen ganas, siempre tienen buenas erecciones y tienen que durar mucho”, explica. Para la sexóloga, estas creencias están profundamente ligadas a modelos tradicionales de masculinidad. “Estas ideas de que el hombre tiene que llevar la iniciativa y ser un ‘empotrador’ son preceptos machistas que hacen mucho más daño casi a los hombres que a las mujeres”.

Jóvenes

Uno de los fenómenos que más preocupa a los especialistas es el aumento de las disfunciones sexuales entre hombres cada vez más jóvenes. “Estamos viendo un aumento en hombres cada vez más jóvenes de todo tipo de disfunciones sexuales, principalmente de disfunción eréctil”, advierte. Entre las causas, Malnero señala la presión y las expectativas que muchos chicos desarrollan antes incluso de iniciar su vida sexual. “Muchos me cuentan que ya estaban preocupados por si su erección iba a ser buena o por si iban a durar”, afirma.

El consumo temprano de pornografía es uno de los factores clave. “En España está demostrado que los niños empiezan a consumir pornografía a los ocho años. Mucho antes de su prepubertad ya están expuestos a unos cánones imposibles de imitar”, explica. A esto se suma el consumo intensivo y el hábito de masturbarse con porno de forma repetida. “La pornografía está diseñada para sobreestimular. Cuando llegan a la vida real, se encuentran con que la estimulación es distinta y aparece la frustración”. En algunos casos, los efectos se detectan incluso en el ámbito familiar. “Muchas veces los padres los traen preocupados porque el niño está deprimido o no quiere salir, hasta que descubrimos el problema”, relata.

El impacto del porno también afecta a las expectativas sobre el sexo y las relaciones. “Tienen unas expectativas que nunca se van a cumplir: ni sobre sus cuerpos, ni sobre las prácticas sexuales, ni sobre el comportamiento de sus parejas”, explica. Esta distancia entre fantasía y realidad puede provocar frustración constante. Además, la especialista advierte de que algunos jóvenes reproducen conductas que ven en la pornografía, incluso sin protección. “Hay chicos y chicas que están replicando escenas de porno y teniendo relaciones sexuales de riesgo. Es una auténtica barbaridad”, afirma. Según señala, los datos de infecciones de transmisión sexual en España son preocupantes.

Conflicto en pareja

En el ámbito de las relaciones de pareja, el problema más habitual no suele ser técnico, sino emocional. “El principal problema que vemos son los conflictos relacionados con el deseo sexual, porque uno tiene más ganas que el otro”, explica. Esa diferencia, añade, suele acabar derivando en conflictos más amplios.

La forma en que muchos hombres relacionan su autoestima con su rendimiento sexual también influye en estos conflictos. “A los hombres se les ha educado para que su valor dependa de su rendimiento sexual”, afirma. Como consecuencia, algunos interpretan la falta de sexo como una falta de amor. “Muchos hombres dicen en terapia que, cuando no tienen sexo con su pareja, sienten que no se les quiere”.

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Para la especialista, la salud sexual y la salud mental están profundamente conectadas. “Sin salud sexual no hay una salud mental sana, porque ambas son partes integrales de la salud de las personas”, afirma. El estrés, la ansiedad o el malestar emocional pueden desencadenar problemas sexuales, pero el proceso también funciona a la inversa. “Los problemas sexuales generan tanto sufrimiento que, a veces, acaban afectando gravemente a la salud mental”.

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