Salud

María Quevedo, psicóloga sanitaria: “Muchas personas confunden intensidad con conexión”

La directora de tratamiento de Clínica RECAL pone el foco en la adicción al amor, “un problema silencioso que afecta a la salud emocional y a las relaciones”.

María Quevedo, psicóloga sanitaria: “Muchas personas confunden intensidad con conexión”
Débora Paz
Redactora en Tikitakas
Natural de O Porriño, Pontevedra. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su aventura en As en 2017 en el departamento de redes sociales. Tanto te habla del salseo del momento como de fútbol sala.
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Durante todo el mes de febrero, conocido popularmente como el mes del amor, se celebran los vínculos románticos con gestos, detalles y publicaciones que muestran la felicidad en pareja. Sin embargo, detrás de las imágenes perfectas en redes sociales o de los mensajes constantes de afecto puede esconderse una realidad dolorosa: el amor tóxico y la dependencia emocional, fenómenos que afectan a millones de personas y que no desaparecen con la llegada de San Valentín el próximo 14 de febrero.

“Muchas personas confunden intensidad con conexión. La intensidad sostenida por celos, control o miedo al abandono no es pasión: es una señal de que el vínculo se está volviendo tóxico”, explica María Quevedo, directora de tratamiento de Clínica RECAL, centro de referencia en el tratamiento de adicciones y en el apoyo integral a familiares de personas afectadas.

La llamada ‘adicción al amor’, también conocida como dependencia emocional, aparece cuando el vínculo deja de ser una elección libre y se vive como necesidad. Los afectados presentan miedo intenso al abandono, búsqueda constante de validación y dificultad para tolerar la soledad. Este patrón puede consolidarse en relaciones caracterizadas por control, celos, manipulación y refuerzos intermitentes: afecto solo a ratos que engancha emocionalmente y normaliza el malestar.

Las principales señales de alerta

Entre las principales señales de alerta se incluyen la necesidad constante de contacto o confirmación; ansiedad si no responde; dificultad para poner límites por miedo a la reacción en pareja; justificación de faltas de respeto, humillaciones o infidelidades; aislamiento de amistades o familia, descuido de trabajo o estudios; vigilancia constante de móviles, redes, ubicaciones o comportamientos cíclicos o los intentos fallidos de cortar la relación, repitiendo patrones de daño.

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“Pedir ayuda profesional permite trabajar la autoestima, el estilo de apego, la regulación emocional y el establecimiento de límites, abriendo el camino hacia relaciones más seguras y saludables”, añade Quevedo. Esta psicóloga sanitaria asegura que en los últimos años se ha observado “un aumento considerable de casos de adicción al amor y dependencia emocional, un fenómeno estrechamente ligado al uso intensivo de las redes sociales y a la exposición constante a imágenes de relaciones idealizadas”.

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