María Quevedo, psicóloga, alerta sobre la oniomanía, la adicción silenciosa a las compras que se dispara en Black Friday
Casi un 30% de los jóvenes presentan comportamientos de compra compulsiva, una adicción que afecta especialmente a mujeres entre los 30 y 45 años, y que crece al ritmo del consumo digital.


El próximo 28 de noviembre llega el esperadísimo Black Friday -también el Ciber Monday el 1 de diciembre-, por lo que muchas personas ya comienzan a hacer sus listas de imprescindibles de cara a esa jornada llena de descuentos y promociones. Sin embargo, las compras en multitud de ocasiones dejan de ser un simple placer para convertirse en un impulso muy difícil de controlar. Una conducta que puede afectar (y mucho) a nuestra salud mental, finanzas e incluso nuestras relaciones personales, y que lleva por nombre oniomanía.
Comprar por impulso, sentir ansiedad si no se adquiere algo nuevo o gastar sin control son algunos de los comportamientos que cada vez son más comunes en nuestra sociedad. Casi un 30% de los jóvenes presentan este tipo de conductas, un trastorno que afecta especialmente a mujeres entre 30 y 45 años. Si bien muchas veces se percibe como un simple capricho, lo cierto es que puede ocultar un problema psicológico muy serio.
¿Qué es la oniomanía?
“Al igual que otras adicciones, como el consumo de alcohol o de cocaína, provoca un alivio momentáneo, pero luego aparecen culpa, ansiedad y consecuencias negativas a nivel financiero, social y emocional. Es una adicción menos conocida, pero igual de peligrosa: se conoce como oniomanía, la adicción silenciosa a las compras”, comenta María Quevedo, psicóloga sanitara y directora del tratamiento de Clínica RECAL, centro de referencia en Madrid especializado en adicciones.
Quevedo explica que en RECAL se ha registrado un aumento del 19% en pacientes que sufren oniomanía, destacando un crecimiento especialmente significativo en jóvenes menores de 25 años. “Cuando no sabemos qué elegir, nos fijamos irreflexivamente en lo que hacen otros, y la percepción de disponibilidad limitada añade presión (...) Esto favorece que la persona entre en un bucle de compra constante”, añade.
El ciclo de la compra compulsiva es autodestructivo: aunque inicialmente proporciona gratificación y alivio frente a la ansiedad, rápidamente se acompaña de culpa, vergüenza, aislamiento y dificultades financieras. “La persona que sufre oniomanía suele ser la última en darse cuenta de la gravedad de su situación. El autoengaño es constante: siempre hay una excusa para justificar la compra y seguir comprando, aunque las consecuencias sean evidentes”, comenta esta psicóloga.
¿Cómo detectar la adicción a las compras?
Detectar la oniomanía a tiempo es clave. Algunos signos de alerta incluyen comprar de manera frecuente sin necesidad real, utilizar las compras para gestionar emociones negativas, ocultar adquisiciones a familiares o amigos, experimentar euforia tras la compra seguida de arrepentimiento, y acumular deudas. “Estos comportamientos no son simples caprichos: son síntomas de un trastorno psicológico que requiere atención profesional. Ignorarlos puede llevar a consecuencias graves a nivel personal, social y económico”, advierte la directora de tratamiento de Clínica RECAL.
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El tratamiento recomendado combina terapia cognitivo-conductual, estrategias de autocontrol, educación financiera e intervención familiar, abordando tanto la conducta como sus causas subyacentes. Además, se recomiendan medidas preventivas para controlar los impulsos durante fechas de alto consumo, como Black Friday o Cyber Monday: planificar las compras con antelación, evitar navegar sin un objetivo concreto, esperar 24 horas antes de realizar compras impulsivas y registrar los gastos diarios.
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