Salud

Lorena Trinidad Bueno, dentista: “Aumenta el riesgo de caries y otros daños”

Los excesos navideños en azúcar, alcohol y comidas copiosas pueden afectar a la salud de los dientes y las encías tras las fiestas.

Lorena Trinidad Bueno, dentista: “Aumenta el riesgo de caries y otros daños”
Marta Rodríguez Peleteiro
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
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Durante las fiestas navideñas es habitual que se alteren los hábitos de alimentación y de higiene bucodental con un mayor consumo de dulces, alcohol y comidas copiosas, así como un aumento del picoteo entre horas. Estos cambios en la rutina pueden afectar al estado de las encías y aumentar el riesgo de caries, desgaste del esmalte e inflamación gingival.

Así lo explica la dentista Lorena Trinidad Bueno, del equipo asistencial y calidad clínica de Sanitas Dental: “Cada vez que comemos dulces o bebemos alcohol, las bacterias de la boca los usan como alimento y producen ácidos que atacan el esmalte de los dientes. Durante la Navidad, al repetirse estas comidas y bebidas varias veces al día, los dientes están expuestos a estos ácidos durante más tiempo, lo que aumenta el riesgo de caries y otros daños”.

Además, muchos dulces típicos navideños, como los turrones, polvorones o caramelos, se adhieren con facilidad a los dientes y a los espacios entre ellos, lo que dificulta su eliminación con el cepillado habitual. A esto se suma que, con el consumo de alcohol, se reduce la producción de saliva y lo que genera más sequedad bucal. Esto favorece la aparición de caries y problemas en las encías.

La saliva, sistema de defensa

En este sentido, la saliva es uno de los principales sistemas de defensa de la boca, ya que regula el equilibrio bacteriano y contribuye a la remineralización del esmalte después de las comidas. Cuando su flujo disminuye, este proceso se ralentiza y la cavidad oral tarda más en recuperarse entre una ingesta y otra.

Así lo apunta Natalia Galán, nutricionista de Blua de Sanitas: “Estos problemas en los dientes o las encías también pueden influir en la digestión, ya que el dolor al masticar o la inflamación dificultan una correcta trituración de los alimentos. Esto obliga al estómago a realizar un mayor esfuerzo para digerirlos y traducirse en digestiones más pesadas”.

Mantener la salud bucodental

Para mantener la salud bucodental, los expertos recomiendan reducir el picoteo entre horas. La ingesta continua, especialmente de alimentos azucarados o pegajosos, mantiene los dientes expuestos a los ácidos durante más tiempo. Espaciar las comidas y concentrar el consumo de azúcares en momentos concretos facilita que el esmalte disponga de más margen para recuperarse entre ingestas.

Asimismo, es importante esperar antes de cepillarse tras comidas o bebidas ácidas, ya que después de consumir alcohol, refrescos o zumos, el esmalte se encuentra temporalmente más sensible. Esperar al menos 30 minutos antes del cepillado ayuda a evitar su desgaste y protege la superficie dental.

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Por otro lado, mantener una hidratación adecuada favorece la producción de saliva, contribuye a limpiar la cavidad oral y ayuda a neutralizar los ácidos, especialmente tras el consumo de alcohol o alimentos secos. Y se debe reforzar la limpieza interdental. Los restos de comida tienden a acumularse en los espacios donde el cepillo no llega. El uso diario de hilo dental o cepillos interdentales permite reducir la placa bacteriana y prevenir la inflamación de las encías.

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