Lara Ferreiro, psicóloga: “Cuando llegan las cenas de empresa, es el momento del año en el que más infidelidades hay”
La experta en relaciones de pareja y colaboradora habitual de programas de televisión explica que estas celebraciones son el cóctel perfecto para los cuernos.


Las cenas de empresa de Navidad se han convertido en uno de los rituales más esperados —y temidos— del año. Lo que empieza como una celebración de compañeros de trabajo suele terminar siendo una fiesta con mucho peligro donde el alcohol, la euforia y las tensiones laborales acumuladas hacen de las suyas. En ese ambiente festivo y desinhibido, las infidelidades se han convertido en un fenómeno tan común como incómodo, un tema del que casi nadie habla abiertamente, pero que todo el mundo conoce.
La mezcla que se genera esa noche es una combinación perfecta para el descontrol: el consumo de alcohol disminuye las inhibiciones, la formalidad habitual se derrite entre brindis y bromas, y aparecen conversaciones que nunca tendrían lugar en la oficina. Personas que apenas se saludan durante el año de pronto descubren afinidades, complicidades inesperadas o atracciones que llevaban tiempo rondando en silencio.
La psicóloga Lara Ferreiro la ha puesto un nombre a este fenómeno: “cóctel navideño”. La experta en relaciones de pareja lo explicaba así en Fiesta, el programa presentado por Emma García en Telecinco: “Cuando llegan las cenas de empresa, es el momento del año en el que más infidelidades hay. Esa tensión sexual de todo el año entre compañeros se resuelve. El alcohol desinhibe y cuando te acercas a esa persona segregas copulinas, que son las hormonas del olor”.
Factores clave
Para Ferreiro, hay cinco factores clave que influyen en el aumento de estos affaires cuando llega la fiesta de la empresa. El primero de ellos sería la proximidad laboral: “El roce diario genera vínculos que pueden superar los límites profesionales. Está demostrado que pasar más de doscientas horas junto a una persona aumenta la probabilidad de desarrollar atracción sexual o romántica, especialmente en profesiones de alto estrés como médicos, policías o bomberos”.
Por supuesto, el factor más popular: el alcohol: “Actúa como un desinhibidor y puede llevar a decisiones impulsivas que probablemente no se tomarían en otras circunstancias”, apunta Ferreiro, quien señala también los dramas familiares: “La presión emocional típica de estas fechas hace que muchas personas busquen una vía de escape”.
Y dos elementos más: la necesidad de conexión humana, “aumentada por el espíritu festivo y el clima invernal”, y la falta de supervisión sentimental: “La ausencia de la pareja en las cenas de empresa fomenta una sensación de libertad que muchos valoran”.
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“El modelo monógamo encorsetado ya no funciona para muchas personas. La infidelidad, en lugar de ser un motivo de ruptura, se ve como una forma de complementar las necesidades insatisfechas y disfrutar de la sexualidad sin culpa”, explica la psicóloga. “Somos una sociedad marcada por la vergüenza y el resentimiento, especialmente cuando la infidelidad se hace pública. Muchas personas podrían perdonar si nadie más se enterara”. ¿El problema? Sin duda, la mañana siguiente en la oficina.
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