Doctor Bueno, médico: “En una reanimación cardiopulmonar es normal que se parta alguna costilla”
El médico, colaborador de ‘El Faro’ en la Cadena SER, compartió hace unos días una reflexión sobre cómo maniobrar para hacer la RCP.


Pocas maniobras médicas que se pueden utilizar a nivel ciudadano hay tan importantes como la reanimación cardiopulmonar. El masaje en el pecho, enseñado hasta la extenuación en todo tipo de cursos de primeros auxilios, puede salvar vidas o mantener estabilizado a un paciente infartado hasta que llegue un desfibrilador o un equipo de emergencias.
Es importante saber que la reanimación cardiopulmonar consta de 30 compresiones con las manos entrelazadas en el centro del pecho. El objetivo es deprimir el esternón unos cinco o seis centímetros para, a través de las compresiones, sustituir el bombeo del corazón y, así, mantener el flujo sanguíneo hacia los órganos vitales.
El doctor Bueno, médico y colaborador de ‘El Faro’ en la Cadena SER, recomienda que después de las 30 compresiones se proceda con dos respiraciones con el clásico boca a boca. Sin embargo, si el reanimador no se siente seguro o no conoce a la otra persona, es mejor realizar compresiones continuas.
“Podemos mantener a un paciente con las compresiones hasta que llega el desfibrilador o llegue el 112. Hay que apretar sin miedo a romper. De hecho, es normal que se parta alguna costilla en este proceso, pero es que le estamos salvando la vida al paciente. Las costillas, si se rompen una o dos, no pasa nada”, explica.
Para tener claro el ritmo de compresión, los médicos recomiendan llevar de fondo en la cabeza el ritmo de la ‘Macarena’, de Los del Río. No obstante, los angloparlantes lo realizan con ‘Stayin’ Alive’, de Bee Gees. El proceso, que cansa mucho, requiere de seguir el protocolo paso a paso, sobre todo si estás solo con el paciente.
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En este caso, dado que no se puede llamar por teléfono, abrir la puerta y mantener el masaje cardiaco a la vez, lo primero que hay que hacer es llamar a emergencias con el altavoz del móvil. Tras ello, hay que abrir las puertas para que el acceso no requiera de tu presencia. Solo entonces es momento de empezar las compresiones mientras puedes gritar en busca de ayuda o de un relevo, puesto que el proceso es muy cansado y requiere de mucha fortaleza mental.
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