Familia

Cristina Lozano, experta en patrones familiares: “Si quieres hacer un favor a tus hijos, no les pongas el nombre de nadie”

La especialista explica cómo el nombre de un hijo puede influir en su identidad y en la dinámica familiar.

Cristina Lozano, experta en patrones familiares: “Si quieres hacer un favor a tus hijos, no les pongas el nombre de nadie”
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En el último episodio del podcast ‘Focus On’, Cristina Lozano, experta en patrones familiares, compartió un consejo que muchos padres quizá no habían considerado: el nombre que damos a nuestros hijos puede marcar más de lo que pensamos.

Según Lozano, “cuando una hija se llama igual que su abuela, esa persona arrastra más carga. Si quieres hacerle un favor a tus hijos, no les pongas el nombre de nadie”. La especialista explica que el nombre es la primera “etiqueta” que recibimos al nacer y que puede generar una especie de duplicidad dentro del sistema familiar.

El peso invisible de un nombre

“Si hay muchas Marías, por ejemplo, se están doblando: el sistema está queriendo que esa María resuelva lo que la María anterior no pudo”. Explica que esto también puede suceder por fechas de nacimiento o incluso por coincidencias con fechas de fallecimientos en la familia.

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Si alguna vez sentiste que vivías una vida que no era del todo tuya, lee esto. Porque no siempre eres solo tú. No siempre empiezas desde cero. No siempre caminas solo con tu historia. A veces, ocupas un lugar que ya existía antes. En algunos sistemas, hay personas que nacen siendo dobles de un ancestro. No por casualidad. No por azar. Puede ser por la fecha de nacimiento. Por el mismo día, el mismo mes. Por el parecido físico. Por la forma de ser. Por la manera de amar, de sufrir o de enfrentarse a la vida. Y cuando eso ocurre, algo profundo se activa. El sistema reconoce una continuidad. Y el descendiente puede empezar a cargar lo que ese ancestro no pudo resolver. Emociones que no entiendes. Miedos que no tienen lógica. Bloqueos que se repiten. Sensaciones de estar viviendo “por dos”. No porque estés fallando. Sino porque estás siendo leal. Aquí está lo importante: ser doble no es una condena. No es un problema. Es una señal. Una invitación a mirar. A reconocer. A devolver cada carga a quien corresponde. Cuando el doble deja de cargar, el ancestro descansa. Y el descendiente se libera. La vida deja de sentirse pesada. Las decisiones se vuelven propias. El cuerpo respira distinto. No se trata de romper vínculos. Se trata de ordenarlos. Si este tema te removió, no fue casualidad. Quizá hay algo que ya no te toca seguir sosteniendo. 💬 Comenta DOBLE y te envío el podcast completo donde lo explicamos en profundidad. Podcast completo en Youtube y Spotify

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Este concepto de “doble” no es literal, sino simbólico: significa que el hijo puede cargar, de forma inconsciente, con la historia, emociones o responsabilidades que tuvo la persona que lo precedió con el mismo nombre. No es que sean la misma persona, sino que existe un traspase energético o emocional dentro del sistema familiar.

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Por eso, aconseja buscar un nombre que sea realmente único y libre. “Incluso si te gusta un nombre que ya usan otras personas, busca otra opción. Que tu hijo tenga su propia identidad, sin cargar con la historia de otro”.

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