Beatriz Crespo, experta en bienestar, para la vuelta de enero: “Los ‘chupitos de flow’ hacen el regreso más ligero, enfocado y positivo”
La especialista, autora de ‘Microhábitos saludables’, insiste en la importancia de los pequeños gestos para construir un bienestar sólido.


Volver a donde uno simplemente fue —independientemente de si halló felicidad o desdicha— siempre entraña una tarea emocional compleja que, en lo laboral, suele añadir un matiz de pereza o desafección. Pero lo cierto es que no tiene por qué. El regreso a la rutina está lleno de detalles ilusionantes que uno debe saber potenciar, así como alejar aquellos fantasmas que impidan un retorno obligado y que llenan de malestar las primeras jornadas. Así lo apunta Beatriz Crespo, especialista en bienestar y autora de Microhábitos saludables, donde insiste en que pequeños gestos diarios pueden cambiar grandes percepciones semanales.
“El entusiasmo inicial por retomar proyectos se trunca debido a la avalancha de correos pendientes, de reuniones que se multiplican y de una energía que no siempre acompaña”, avanza la experta, ahondando en la idea de que aquellas pequeñas acciones de “menos de dos minutos, que están al alcance de cualquiera y consiguen transformar el día entero”. Primeramente debe uno “dejar de poner retos extremos e inalcanzables y confundirlos con hábitos”; y, luego, apuesta por la teoría del empujón, del economista Richard Thaler, que sostiene que ciertos empujones pequeños son suficientes para lograr muchos objetivos.
“Cero resistencias y mejora exponencial del bienestar”
El asunto, así para Thaler como para Crespo, es que las personas se equivocan. “Y es entonces cuando ese ‘codazo suave’ nos resulta útil: no se trata de cambiar radicalmente lo que hacemos, sino de llevar a cabo en nuestro entorno pequeñas modificaciones que consigan que la mejor opción sea también la más atractiva a la hora de elegir“, cuenta la experta. Basta con, por ejemplo, una notificación que advierta de los compromisos o proyectos laborales a los que uno debe dar prioridad para no distraerse: ”Así nos empujamos a volver al camino que nos lleva a cumplir nuestras metas".
No es una búsqueda de la perfección, sino del correcto funcionamiento. “La neurociencia demuestra que sólo tres microhábitos al día bastan para ganar en bienestar y productividad”, revela, bautizando estos empujones como “chupitos de flow” que hacen de esta vuelta al ruego una tarea “más ligera, enfocada y positiva gracias a dosis mínimas de autocuidado”, ya que “lo pequeño no solo suma, multiplica”. En definitiva, lo que aconseja la experta es invertir escasos minutos al día en uno mismo para cuidarse de manera consciente. Y esto, además, debe hacerse sin esfuerzo alguno. “Cero resistencias a nivel físico o mental y, a cambio, una mejora exponencial del bienestar”, sentencia.
Sus ‘chupitos de flow’ (que pueden ir desde masajes o baños de agua fría hasta el empleo de ciertas tazas de colores en el trabajo) no obedecen un único patrón, sino que están abiertos a amoldarse a la realidad de cada uno. “Pueden ser hoy tres y mañana otros tres diferentes. No necesitas repetirlos”, añade. Únicamente deben obedecer una máxima innegociable: “Facilitar la mejora continua sin necesidad de reorganizar la vida”.
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