Ana Cortés, psicóloga: “Es uno de los gestos más simples y potentes que tenemos para conectar con otras personas”
Con motivo del Día Internacional de los Abrazos, que se celebra hoy, 21 de enero, la experta cuenta para As cuáles son los beneficios de este gesto.


Hoy, 21 de enero, se celebra el Día Internacional del Abrazo, una idea de Kevin Zaborney, un pastor especialista de Michigan cuyo trabajo era tratar a delincuentes juveniles en Boysville en Mount Morris. Licenciado en Psicología de la Universidad de Michigan y con un máster en Teología por la Universidad de Boston, tras percibir que la sociedad estadounidense estaba avergonzada de mostrar sentimientos en público, creo este día en 1986 en un pueblo de Michigan y se popularizó en el resto del mundo porque la empresa financiera, Chase, incluyó esta fecha en su calendario anual de eventos.
Y es que, en un mundo que avanza rápido y se comunica cada vez más a través de pantallas, el contacto físico se ha vuelto escaso, casi secundario. Sin embargo, algo tan simple y cotidiano como un abrazo tiene un impacto profundo en nuestro bienestar emocional y psicológico. Más allá de ser un gesto afectivo, el abrazo es una forma primaria de conexión humana: regula emociones, transmite seguridad y nos recuerda que no estamos solos.
Así lo explica para AS la psicóloga Ana Cortés, de Yees!: “Los abrazos son uno de los gestos más simples y a la vez más potentes que tenemos para conectar con otras personas. Desde la psicología los entendemos como una forma esencial de cuidado emocional. En un momento en el que cada vez interactuamos más a través de pantallas, la inteligencia artificial y los mensajes rápidos, el contacto humano se convierte casi en un ‘antídoto’ psicológico. Un abrazo nos recuerda que estamos acompañados, que importamos y que formamos parte de algo. Esa sensación de cercanía y pertenencia es algo que ninguna tecnología puede sustituir”.
“Los abrazos tienen un efecto muy positivo en cómo nos sentimos. Cuando abrazamos o somos abrazados, nuestro cuerpo libera sustancias, como es la oxitocina, que nos ayudan a sentirnos más tranquilos y seguros, y al mismo tiempo nos disminuye los niveles de cortisol, que está asociado al estrés. Además, más allá de lo físico, un abrazo transmite apoyo y comprensión sin necesidad de palabras. Por eso, aunque parezcan gestos pequeños, tienen un impacto real y profundo en nuestro bienestar emocional”, añade.
Beneficios de los abrazos
De acuerdo con Cortés, los abrazos aportan muchos beneficios en nuestro día a día, como, ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, regulándonos emocionalmente, aumentar la sensación de calma, seguridad y bienestar, reforzar los vínculos y mejorar la confianza entre las personas, y favorecer una comunicación más cercana y empática. “En el ámbito laboral, siempre desde el respeto y la confianza, estos efectos se traducen en equipos más unidos, mayor compromiso y entornos de trabajo más saludables. Cada vez más empresas entienden que cuidar la salud mental no es solo reaccionar cuando hay problemas, sino crear culturas donde las personas se sientan cuidadas”, apunta.
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“Los abrazos son especialmente importantes en contextos de vulnerabilidad emocional, como pueden ser momentos de dificultad personal, de cambios, de pérdidas, incertidumbre o mucha presión o estrés. En esos momentos, sentir el apoyo de otra persona puede marcar una gran diferencia: ayuda a la persona a sentirse acompañada, comprendida y menos sola en su experiencia, reforzando la capacidad de afrontamiento y resiliencia emocional”, concluye.
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