Salud

Álvaro Fernández, farmacéutico: “Si después de Navidad te notas especialmente cansado, no es casualidad”

Durante las fiestas se acumulan estrés, alteraciones del ritmo circadiano, déficit de sueño, excesos alimentarios y alcohol, y mayor carga emocional.

Álvaro Fernández, farmacéutico: “Si después de Navidad te notas especialmente cansado, no es casualidad”
Marta Rodríguez Peleteiro
Redactora de Tikitakas
Su trayectoria en Prisa comenzó en AS, en 2006, en la sección de Cierre. Posteriormente asumió la coordinación de la revista AS Color y la redacción de los blogs Match Point y Erratas de Campo. En 2017 pasó a formar parte de PrisaNoticias, en el control de producción de El País y AS, y volvió a AS a finales de 2022, como redactora de Tikitakas.
Actualizado a

La Navidad suele presentarse como un periodo de alegría, descanso y reencuentro, pero para muchas personas termina siendo una etapa larga y agotadora. Lo que comienza con ilusión puede transformarse, con el paso de los días, en una sensación difusa de cansancio físico y mental. Desde una mirada psicológica y fisiológica, este desgaste no es casual: responde a una acumulación progresiva de factores que alteran el equilibrio habitual del organismo y de la mente.

Así lo explica en un vídeo divulgativo con tono de humor el farmacéutico Álvaro Fernández: “¿No se os hace como muy larga la Navidad? Yo, en lugar de tener la sensación de qué bien me lo he pasado, qué felicidad, estoy más como ‘uy, ya está, hasta el año que viene ya no hay más’. Cuando en teoría lo que has hecho ha sido comer, beber y divertirte con gente a la que quieres y quieres ver. Os juro que me canso una barbaridad, física y mentalmente, y es normal. A ti también te podría pasar”.

“Al final la Navidad es una sobreestimulación constante. Y da igual donde vayas, que hay gente por todas partes. Eso mantiene constantemente encendido el eje del estrés, que hace que se libere más cortisol, que lo descaraja todo. Además, comes y bebes de más, duermes de menos, rompes todas las rutinas, y eso trae loco al cuerpo. Pero sobre, mucha fatiga mental, con tantas conversaciones, tanta carga emocional. Al menos, en mi caso, me deja a cero la batería social. Yo creo que hasta mayo no salgo, me voy a hacer el ermitaño”, agrega.

@farmaceuticofernandez

Si después de Navidad te notas especialmente cansado, no es casualidad. Durante las fiestas se acumulan: ▫️ Estrés sostenido ▫️ Alteraciones del ritmo circadiano ▫️ Déficit de sueño ▫️ Excesos alimentarios y alcohol ▫️ Mayor carga emocional Ese desgaste puede notarse durante las fiestas y hacerse más evidente cuando todo termina. 📌 Es fatiga acumulada. Tu cuerpo no está fallando. Está pidiendo recuperación. salud farmaceutico farmaceuticofernandez divulgacion autocuidado

♬ sonido original - Farmaceuticofernandez

Cúmulo de factores

Uno de los primeros elementos que se ve afectado es el ritmo circadiano. Las cenas tardías, los encuentros que se alargan hasta la madrugada y la ruptura de las rutinas diarias desajustan el reloj biológico. El cuerpo, que necesita regularidad para funcionar de forma óptima, entra en una especie de desorden interno. Dormir a horas irregulares o menos de lo necesario impacta directamente en el estado de ánimo, la concentración y la capacidad de manejar el estrés. El déficit de sueño no siempre se percibe de inmediato, pero se acumula día tras día, generando irritabilidad, apatía y una sensación constante de estar “arrastrándose” por las fiestas.

A esto se suman los excesos alimentarios y el consumo de alcohol, normalizados culturalmente durante estas fechas. Comer más de lo habitual, en horarios poco frecuentes y con alimentos muy calóricos exige un sobreesfuerzo al organismo. El alcohol, aunque inicialmente pueda dar una falsa sensación de relajación, altera la calidad del sueño y amplifica la fatiga emocional. El resultado es un cuerpo inflamado, pesado y con menor energía, lo que repercute directamente en la disposición psicológica. Además, el estrés también se intensifica de manera particular en Navidad. A las exigencias laborales que muchas veces no desaparecen del todo, se añaden compromisos sociales, compras, desplazamientos y la presión implícita de “tener que estar bien”.

Noticias relacionadas

Este cúmulo de factores hace que la Navidad, lejos de ser un paréntesis reparador, se convierta en una maratón emocional. El cansancio no es solo físico, sino también mental: decidir, adaptarse, sostener conversaciones, gestionar emociones propias y ajenas. El sistema nervioso permanece en un estado de activación constante, con poco espacio para la recuperación real.

¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Etiquetado en:

Te recomendamos en Salud