Alejandro Martínez Rico, psiquiatra: “Es coger un tren con destino a la depresión”
El también divulgador analiza para AS cómo influye la ansiedad y cómo se puede desactivar los miedos y aprender a gestionar las emociones.


Vivir con menos ansiedad en la sociedad actual no es sencillo, pero tampoco es una quimera. Para el psiquiatra Alejandro Martínez Rico, es uno de los grandes retos de nuestro tiempo. “La ansiedad es el impuesto invisible que pagamos por vivir en una sociedad frenética que muchas veces nos lleva hasta el punto de enfermar y bloquear”, advierte en una entrevista para AS con motivo de la publicación de su libro Ansiedad, ¡déjame en paz! (HarperCollins).
Aunque el término se ha popularizado y cada vez más personas aseguran “tener ansiedad”, el especialista recuerda que no siempre se comprende bien de qué se trata. “Todos tenemos ansiedad y estrés en muchos momentos de nuestra vida. El problema es cuando eso se cronifica o la intensidad es demasiado elevada”, explica. En su consulta suele recurrir a una metáfora muy gráfica: “Es como un detector de humo en la cocina. Puede salvarte la vida si hay un incendio, pero si salta todo el tiempo te hace la vida imposible”.
La ansiedad, insiste, no es en sí negativa. “Es necesaria para dar lo mejor de nosotros ante un examen o una presentación”, señala. El problema aparece cuando el cuerpo vive en alerta constante: “Si yo vivo así todos los días de mi vida, eso es muy perjudicial”.
La enfermedad de las mil caras
Uno de los grandes riesgos de la ansiedad es su capacidad para camuflarse. Martínez Rico la define como “la enfermedad de las mil caras” y reconoce que muchos pacientes se sorprenden al descubrir su alcance. “Desde mareos, palpitaciones, opresión en el pecho o sensación de falta de aire, hasta olvidos frecuentes, no rendir en el trabajo o dolores físicos horribles. Cualquier cosa que te imagines puede tener la ansiedad detrás”.
Esa manifestación corporal no es casual. “Es una forma que tiene tu cuerpo de decirte: ‘Ya no puedo más, no podemos mantener este ritmo’”, explica. Y lanza una advertencia clara: “Vivir a mil revoluciones por minuto no sale gratis”. De hecho, si no se interviene a tiempo, el camino puede ser peligroso: “La ansiedad es coger un tren con destino a la depresión. Si no te bajas antes, el cuerpo te obliga a parar”.
Estrés puntual frente a ansiedad constante
El psiquiatra diferencia entre el estrés puntual y la ansiedad persistente. “El estrés es una respuesta ante un evento concreto”, señala, comparable con un pico de cortisol que permite reaccionar ante una emergencia.
La ansiedad problemática, en cambio, se instala cuando aparece “ese pensamiento anticipatorio y catastrofista a todas horas: seguro que sale mal, seguro que hago el ridículo, seguro que pasa algo horrible”. Es entonces cuando, subraya, “hay algo que modificar”.
Una epidemia silenciosa
Martínez Rico no duda al responder si hoy vivimos más ansiosos que hace unas décadas. “Sí, y los datos lo corroboran”, afirma. “La ansiedad es la patología mental más frecuente en el mundo y su incidencia no para de aumentar año tras año”. A su juicio, esto obliga a preguntarse “qué estamos gestionando mal en nuestro día a día para sentir que no llegamos a todo”.
Las causas son múltiples. “Depende del modelo biopsicosocial: genética, personalidad, crianza, perfeccionismo, autoexigencia, dificultad para delegar… Cada persona es un mundo”, señala. Por eso, defiende la importancia de identificar qué alimenta la ansiedad en cada caso.
Pequeños cambios con gran impacto
Entre las herramientas más eficaces, el psiquiatra destaca el ejercicio físico. “Tenemos metanálisis que demuestran que hacer ejercicio moderado tres veces por semana, unos 50 minutos, puede tener un efecto antidepresivo y ansiolítico más potente que el mejor fármaco”, asegura. Y lamenta que todavía no se sea consciente de su impacto en la salud mental.
También pone el acento en la respiración. “Es ese botón de emergencia y de calma que todos llevamos encima, es gratis y puedo activarlo en cualquier momento”, afirma. “Con dos o tres respiraciones diafragmáticas se puede lograr serenidad cuando más se necesita”.
Aunque muchos casos pueden mejorar sin fármacos, Martínez Rico es prudente. “Cada caso es un mundo”, señala. Reconoce, eso sí, un problema en España: “Somos campeones del mundo en prescripción de benzodiazepinas”. Recuerda que la OMS recomienda no tomarlas más de dos meses y alerta sobre su uso prolongado: “Generan tolerancia y dependencia, como el alcohol”.
Pedir ayuda no es un fracaso
Para quienes se sienten desbordados, el primer paso es claro: “Reconocerlo”. “No he conocido ningún superhéroe que pueda con todo”, afirma. Verbalizarlo con el entorno y, si es necesario, acudir a un profesional es fundamental.
Noticias relacionadas
Sobre la vergüenza de pedir ayuda, el psiquiatra cree que algo ha cambiado: “Si algo bueno nos trajo la pandemia es que hemos normalizado que necesitamos ayuda”. Y lo dice desde la experiencia personal: “Hasta los médicos sufrimos ansiedad. La vida es compleja y no pasa nada por decir: necesito a alguien que me dé pautas para recuperar el equilibrio emocional”.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

