El alimento que acelera la quema de grasas sin casi calorías: se descubrió en el 874 y está en todos los supermercados
La historia del skyr, un queso fresco batido desnatado con apariencia de yogur, es de esas que merece la pena conocer.


En un contexto vital donde deportes como el crossfit, el running o el pádel están cada vez más de moda, las estanterías de los supermercados se llenan de productos que pretenden ser lo más sanos posible y, a su vez, aportar al organismo de quien lo consuma una buena suma de proteínas, calcio o cualquiera que sea el elemento deseado.
Los yogures ricos en proteínas son uno de estos productos cada vez más numerosos, aunque en los últimos años ha encontrado en el kéfir un posible sustituto. Sin embargo, hay una opción que tiene mucha más proteína que los dos y que, además, está disponible en casi todos los supermercados españoles.
Hablamos, como no, del skyr. Este lácteo, aparentemente similar a los yogures aunque un poco más ácido y seco, es un queso fresco batido hecho con leche desnatada. Su producción consiste en fermentar el queso con cultivos de bacterias específicos para, después, eliminar el suero líquido con un colador. Al contrario de con los yogures, para hacer un skyr hace falta cuatro veces más leche, lo que justifica su textura y sus propiedades.
Lo más llamativo de este desayuno, postre o merienda es su procedencia. Los primeros registros de skyr datan del año 874 cuando empezaron a llegar los vikingos noruegos a Islandia. Allí se comía ya como recurso para sobrevivir a los largos y fríos inviernos de aquellas latitudes y, de hecho, todavía mantienen las recetas originales.
Noticias relacionadas
Desde el punto de vista nutricional, el skyr se caracteriza por tener un inmenso contenido proteico (unos 10 u 11 gramos por cada 100 de producto), además de ser una gran fuente de calcio (uno equivale al 20% del consumo diario) y fósforo. Pero no queda ahí la cosa, pues sus probióticos le hacen también ser idóneos para mejorar la digestión, favorecen a que la presión arterial permanezca estable, mantienen la masa muscular y tiene una cantidad casi inexistente de grasas al estar hecho con leche desnatada. 100 gramos de skyr no deberían superar, siempre que sea sin azúcar, las 65 calorías, por lo que se erigen como una gran opción para todo aquel que se quiera mantener sano.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí


Rellene su nombre y apellidos para comentar