Gastronomía

Chef Karlos Arguiñano: “Empecé a cocinar con 8 años porque mi madre estaba impedida”

El famoso cocinero reconoció ante Pablo Motos que entró en el mundo de la cocina cuando era solo un niño.

Chef Karlos Arguiñano: “Empecé a cocinar con 8 años porque mi madre estaba impedida”
Adrián Córdoba
Nació en Madrid en 1998. Graduado en Periodismo (UCM) y Máster en Periodismo y Retransmisiones Deportivas. Llegó al Diario AS en 2020 y ha pasado por las secciones de baloncesto y actualidad, ahora en Tikitakas. Amante del cine, la música, pero sobre todo el baloncesto.
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La gastronomía es un arte, y aun queriendo, no todos somos capaces de tener el ingenio o la inventiva para convertirnos en chefs. Otros, como Karlos Arguiñano, vienen demostrando desde hace años por qué son los más famosos.

El chef es una referencia en la cocina, pero también en la televisión de la mano del programa de ‘Cocina abierta’, donde comparte platos ricos con recetas sencillas para hacer en casa, y donde se ha ganado el cariño de una audiencia fiel que le sigue día tras día.

Y es que para él, compartir sus conocimientos siempre ha sido algo importante, y lo demuestra siempre que puede, ya sea a través de libros, o en entrevistas, como las que ha concedido en los últimos años en ‘El Hormiguero’.

En la última de ellas, Arguiñano no dudó en hablar de su familia, de sus hijos, su mujer, y también de su pasado, y haciendo memoria llegó a confesarle a Pablo Motos por qué empezó en esto de la cocina, y a qué edad, sorprendiendo al valenciano.

Lo primero que revelaba el vasco es que empezó siendo todavía un niño: “Yo empecé a cocinar con ocho años porque mi madre estaba impedida por culpa de la polio y yo era el hermano mayor de ocho hermanos”.

“Llegaba de la escuela y tenía que ayudar a mi madre a pasar la salsa de tomate, a limpiar los puerros, poner la mesa... Desde muy joven el cocinar y el poner la mesa ha sido una cosa muy natural”, añadía el chef.

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Y es que, como reconoció en Antena 3, la cocina se le daba mejor que los estudios, y por eso encaminó su vida hacia la gastronomía, su gran pasión: “Era un chaval muy movido y no aprobaba nada. De hecho, mi padre se creía que era tonto. Cuando llegaba con las notas, mi padre veía siete suspensos y cuando mi padre tenía que firmar me decía: ‘Eres bobo’, y no me firmaba las notas. Mi padre quería que fuera arquitecto, con lo bien que se me da el pelar patatas”.

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