Raquel Sáez, médium: “Morir es dar un paso hacia otra dimensión; la muerte no es el final”
La autora de ‘Un puente hacia el alma’ relata cómo descubrió su don y asegura que todos podemos conectar con otras dimensiones y seres queridos.


La médium Raquel Sáez asegura que la conexión con otros planos forma parte de la naturaleza humana, aunque muchas personas lo hayan olvidado. Según explica, la mediunidad no sería tanto un don exclusivo como una capacidad que todos poseen en mayor o menor medida. “La mediunidad consiste en tomar conciencia de la conexión que ya tenemos, pero que hemos olvidado, con otras dimensiones y con otros planos”, afirma en una charla con AS con motivo de la publicación de su libro Un puente hacia el alma(Planeta). En su explicación, estos planos estarían vinculados al origen del alma y al lugar al que, según su visión, se dirige tras la muerte.
“Desde el conocimiento del alma, morir no es el final, es sencillamente dar un paso hacia otra dimensión con otras leyes diferentes. Allí no existe el tiempo ni la materia como la conocemos aquí”, sostiene. Por eso, considera que la muerte se interpreta erróneamente desde el miedo: “No es como la vemos desde aquí, desde el sufrimiento o la separación absoluta”.
Sáez defiende que existe un “lenguaje psíquico y sensorial” con el que las personas interactúan constantemente con sus seres queridos fallecidos o con lo que denomina guías espirituales. “Todos tenemos este lenguaje. Lo que pasa es que algunos lo tenemos más pulido o hemos venido con esta misión”, explica.

El origen de su don
La médium sitúa el origen de sus experiencias cuando tenía siete años. Según relata, todo comenzó tras mudarse con su familia a una nueva casa. “Una noche sentí que alguien entraba en mi habitación y se sentaba en los pies de la cama. Noté perfectamente el peso”, recuerda. Cuando abrió los ojos, asegura que vio a una mujer mayor vestida “como las antiguas viudas”. A partir de entonces, afirma que empezó a tener experiencias que no comprendía. “Empecé a tener viajes astrales, a salir de mi cuerpo, y soñaba cosas que luego ocurrían al día siguiente”, dice. Según cuenta, incluso vivió fenómenos físicos en la casa: “Se encendía la radio a las tres de la mañana o los cristales salían volando”.
Durante años, asegura que guardó silencio por miedo. “No dije nada a nadie porque tenía muchísimo miedo de que pensaran que estaba loca”, explica. Aquella etapa, reconoce, fue especialmente difícil: “Fueron años muy complejos y llegué a pasar por una anorexia porque no entendía lo que me estaba ocurriendo”. Más adelante, su familia descubrió que la mujer que ella veía podía corresponder a una antigua propietaria del edificio. “Nos dijeron que aquella mujer no se había dado cuenta de que estaba fallecida”, relata.
“No nos preparamos para morir”
Uno de los mensajes principales que Sáez intenta transmitir con su trabajo es la necesidad de cambiar la forma en que se percibe la muerte. “Morir antes de morir”, resume. Con esta idea se refiere a aprender a aceptar la muerte como parte natural de la vida. “No nos preparamos para algo que va a suceder sí o sí. No tenemos hechas las maletas del alma”, afirma. En su opinión, muchos conflictos emocionales influyen en la forma en que las personas afrontan el final de la vida. “Estamos enfadados con alguien o con nosotros mismos, y no hemos dicho lo suficiente a las personas que queremos que las amamos”, señala.
También defiende que el duelo puede vivirse de otra manera si se cambia la perspectiva sobre lo que ocurre después. “Cuando entendemos esto, el duelo también es distinto. No elimina el dolor, pero lo acompaña”, asegura.

“No estoy aquí para convencer a nadie”
Sáez reconoce que su actividad genera escepticismo y asegura entenderlo. De hecho, afirma que ella misma mantiene una parte crítica. “Siempre he tenido una parte escéptica de querer comprobarlo todo”, dice. Sobre las críticas habituales, como la pregunta de por qué los médiums no predicen números de lotería, responde que ese tipo de expectativas no tienen relación con su trabajo. “El dinero muchas veces es una prueba. Eso puede interesar al ego, pero no al alma”, afirma.
En cualquier caso, insiste en que no pretende convencer a nadie. “Yo aquí no estoy para convencer a nadie de nada. Esta es mi experiencia y cada uno está en su punto”, explica. Para quienes dudan, su propuesta es sencilla: “Creo que el mayor cambio llega cuando uno experimenta algo por sí mismo”.
Sobre la posibilidad de predecir el futuro, Sáez afirma que lo que se percibe son probabilidades, no destinos cerrados. “El futuro es una probabilidad”, explica. “Puedo ver una opción más probable, pero tú puedes cambiarla con tus decisiones”. Por eso considera que herramientas como el tarot o la astrología deben utilizarse como orientación y no como verdades absolutas. “El poder reside en ti y nadie debería decirte lo que va a pasar o lo que no”, sostiene.
La mediunidad y los riesgos
Una de las dudas más frecuentes, reconoce, es si contactar con espíritus puede resultar peligroso. En su opinión, el problema no es experimentar, sino la forma en que se hace. “No recomendaría a nadie usar la ouija”, afirma. Según explica, este tipo de prácticas suelen realizarse “desde la burla o el juego” y sin preparación.
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En cambio, defiende un enfoque más consciente de la espiritualidad. “No es un juego, sino abrir un diálogo con nuestros seres queridos”, explica. Y concluye con una idea que resume su visión sobre la muerte: “Cuando alguien fallece es como si llegara a una habitación donde están todos sus seres queridos esperándole. Es una especie de celebración”.
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