Eduardo Mendoza recoge el Cervantes con mucho humor

SU DISCURSO

Eduardo Mendoza recoge el Cervantes con mucho humor

Eduardo Mendoza recibe el Premio Cervantes de manos del Rey Felipe VI

JUAN CARLOS HIDALGO

AFP

El autor de obras como 'La verdad sobre el caso Savolta' y 'Me llamo Gurb' ha hecho gala de su humor en el discurso de recogida

Eduardo Cervantes ha inundado con el mismo humor que ha demostrado en buena parte de sus obras, las que le han hecho merecedor del Premio Cervantes, la ceremonia de entrega del galardón más prestigioso de las letras españolas.

El discurso de recogida del autor era muy esperado no sólo por su dominio de las palabras, sino también de la ironía y el humor, aunque no se sabía si recurriría a ellos. Al final, Mendoza no ha defraudado, en un acto solemne que ha acabado lleno de risas.

En su amplio discurso, que puede ver al completo en el siguiente vídeo, ha ido contando las diferentes ocasiones en las que se ha leído El Quijote, la primera por obligación siendo niño, la segunda en el instituto, la tercera tras haber consolidado su carrera y la cuarta hace poco, tras serle concedido este premio.

Algunas frases de Eduardo Mendoza

Mediante esa línea argumental, Mendoza ha construído una especie de relato que le ha servido para incluir atinados comentarios que han levantado las risas entre el público asistente.

Estas han sido algunas de sus geniales frases, en las que ha deslizado críticas a la situación actual, pero también autocríticas a sí mismo desde la ironía y el sarcasmo.

- Nada más comenzar su discurso, ha confesado que "la posición que ocupo, aquí, en este mismo momento, es envidiable para todo el mundo, excepto para mí".

- Ya hablando sobre El Quijote, ha ironizado con que "Don Quijote es el paradigma del idealismo desencaminado, si esta expresión no es una redundancia".

- Reconociendo que "al premiarme a mí, el jurado ha querido premiar este género, el del humor", ha defendido que "el humor lo impregna todo, y todo lo transforma".

- Mendoza incluso ha bromeado con el propio protagonista de la obra: "El Quijote es la primera novela moderna y el pobre don Quijote no ha tenido tiempo de asimilar los cambios que él mismo trae al mundo. Al contrario, él es el primer caso certificado de lector demasiado crédulo".

- A nivel de autocríticaa todos los humanos, ha lamentado que "somos una especie atolondrada y agresiva; y quizá mala, si hubiera otra especie con la que nos pudiéramos comparar".

- Como advertencia a sí mismo y al resto, ha explicado que "para los que tratamos de crear algo, el enemigo es la vanidad. La vanidad es una forma de llegar a necio dando un rodeo".

- Para despedirse, ha pronunciado una frase que le acompañará siempre: "Seguiré siendo el que siempre he sido: Eduardo Mendoza, de profesión, sus labores".

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