MADRID

La Fiscalía pide que se investiguen varios casos de “suicidios caninos”

La Policía Municipal deberá investigar los casos de los tres perros se arrojaron desde un balcón y el de otro que se asfixió con una bolsa.

La Fiscalía pide que se investiguen varios casos de “suicidios caninos”

La Unidad de Medio Ambiente de la Policia Municipal de Madrid, a petición de la Fiscalía General del Estado, investigará una serie de extraños “suicidios caninos” ocurridos durante estos meses de verano. Según informan, estos casos no tenían lugar anteriormente u ocurrían de forma muy aislada.

Varios agentes han presentado diversos atestados por muerte de perros que podrían ser calificados como “suicidios”, por lo que la Fiscalía emitió un escrito al Ayuntamiento de Madrid en el que se pide que se profundice en la investigación, para comprobar que no se trate de ocultar un posible maltrato animal “bajo la apariencia de suicidios”.

Los casos

En tres de los casos investigados los perros habrían caído al vacío desde los balcones de los pisos en los que se encontraban confinados. En otro suceso, aún más extraño, el animal se habría asfixiado con una bolsa de plástico. Al parecer, el perro metió la cabeza en una bolsa de comida y no la sacó. El informe policial confirmó que estaba bien cuidado y alimentado.

Según fuentes policiales, aquéllas ocasiones en las que se concluye que puede tratarse de un “suicidio canino”, no existen elementos para pensar que haya podido darse maltrato, ni ningún daño intencionado por parte de los dueños al animal.

La opinión de los expertos

Varios expertos en comportamiento animal aseguraban que los perros no se suicidan porque no tienen “voluntad de llegar a la muerte”, un animal únicamente posee instintos, explican.

Alberto Díez, portavoz de la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA), pide un estudio profundo de lo ocurrido y asegura que un perro no posee “capacidad de decisión sobre su futuro” por lo que no se puede plantear el suicidio.

Díez reconoce que el animal puede saltar desde un balcón "como reacción a una situación extrema por hambre, sed o calor...,” aunque, insiste, incluso en ese caso no tiene conciencia de que morirá. Lo hace, dice, como instinto de supervivencia, para huír de una amenaza.