MASTERS 1.000 MONTECARLO

Carreño desperdicia dos puntos de partido contra Ruud

El gijonés venía de ganar el título en Marbella y se topó con el noruego de 20 años y 22º del mundo, que levantó un 5-2 en contra en el tercer set y se medirá con Fognini.

0
Carreño desperdicia dos puntos de partidos contra Ruud
Alexander Hassenstein Getty Images

Pablo Carreño le había cogido fenomenalmente el aire a la temporada de tierra desde que jugó su primer partido del curso en esa superficie la semana pasada en el ATP 250 de Marbella. Pero este jueves dio un paso atrás ante Casper Ruud (7-6 (4), 5-7 y 7-5). El gijonés encadenaba siete victorias, incluida la que le dio el título en aquel torneo frente a Jaume Munar. Su juego fluía y mejoraba día a día. Una pena porque acarició los cuartos de Montecarlo con dos puntos de partido e iba a ser la sexta vez que alcanzaba esta ronda en un Masters 1.000. No fue así y será el noruego de 22 años y 27 del mundo el que los juegue el viernes contra el vigente campeón del torneo, un Fabio Fognini que cayó a las primeras de cambió en el Andalucía Open pero que en el Principado ha recuperado su mejor versión. Con ella ganó por 6-2 y 7-6 (1) al serbio Filip Krajinovic.

Carreño tuvo personalidad y no se vino abajo tras perder un primer set que tuvo perdido, que luego igualó y que se le escapó en un mal desempate por su parte. En la segunda manga, el español levantó un 0-40 en el 4-3 y rompió para nivelar el partido en el momento justo, para el 7-5 con su única opción de quiebre en todo el parcial. No tuvo tantos problemas en el inicio del tercero. Lo encarriló con un 3-0 de salida e incluso pudo sentenciarlo con una ventaja en el 4-2. Luego sufrió con una rotura inesperada de Ruud, que salvó dos puntos de partido y se vino completamente abajo al encajar un 5-0. Así acabó un partidazo clásico de tierra batida.

Pablo acechaba el top-10 y ahora perderá un puesto, ya que será 13º en beneficio de David Goffin. Había tomado carrerilla de camino a Roland Garros y con Ruud tenía el balance empatado a una victoria, pero no supo entender el final del partido para superar a un oponente que estuvo bravo y que se desenvuelve muy bien en arcilla. Otra vez será.