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Rafa Nadal
Fabio Fognini
1 Set 2 Set 3 Set
2 6 6
6 1 2

MASTERS 1.000 CANADÁ

Nadal no falla: novena semifinal en 10 torneos este año

Nadal remontó con furia ante Fognini y está a la espera de un posible derbi español este sábado (02:00, #Vamos) si Bautista vence a Monfils antes (19:00).

Rafa Nadal jugará otra semifinal esta temporada y ya van nueve en los diez torneos que ha disputado. Que haya alcanzado la penúltima ronda en todos menos uno (Acapulco) es un hito impresionante, porque nadie lo ha conseguido, ni Djokovic ni Federer. 'Sólo' suma dos títulos, Roma y Roland Garros, pero su regularidad con 33 años asombra. No lo tuvo fácil está vez en el Masters 1.000 de Canadá, porque necesitó remontar para vencer a Fabio Fognini, que le había ganado este año en Montecarlo. Tras perder el primer set encajando un doble quiebre (sólo lo había sufrido este curso ante el propio italiano en esa derrota y contra Djokovic en la final de Australia), el balear reaccionó con furia para vencer por 2-6, 6-1 y 6-2 en una hora y 57 minutos. Ahora está a la espera de un posible derbi español en las semifinales de este sábado (02:00, #Vamos), que sería el primero en la historia del torneo, si es que Roberto Bautista vence a Gael Monfils desde las 19:00 en un partido que fue aplazado por culpa de la lluvia cuando solo se habían disputado dos puntos.

Extrañamente desconcentrado, Nadal cometió 14 errores no forzados en un primer set raro, en el que empezó con un punto de break a favor en el segundo juego y encajó la primera rotura en el siguiente. Fognini veía la pista más ancha de lo normal y aprovechaba la dificultad de su rival para colocar golpes ganadores. En estas le rompió por segunda vez y se sentó esperando que continuara su suerte. Pero estaba físicamente tocado tras un duelo exigente en cuartos ante Mannarino y le sobrevino la avalancha nadaliana en su máxima expresión. El 6-1 le cayó como una losa en pleno ejercicio de precisión del español, que redujo los fallos en el segundo parcial hasta dejarlos en tres. Unas molestias en el pie derecho obligaron al de San Remo a pedir tiempo muerto médico y tomar un analgésico.

A Nadal le quedaba rematar la faena sin piedad, darle la puntilla a un rival que históricamente no le ha perdonado y que juega con especiales ganas ante él. En el debe de Fabio suele estar que se va de los partidos cuando las cosas pintan mal. Aunque es justo reconocer que su merma (le colocaron un vendaje) le impidió competir en igualdad de condiciones ante una bestia, que está en forma y con una velocidad de piernas y de ideas que asusta. Rafa, buen amigo suyo, se interesó por su estado al final ("¿Se te ha separado un poco el hueso? A mí me pasó el año pasado en París, pero se cura rápido", le animó). Trató de jugar casi sin moverse el transalpino, con su habilidad para soltar el brazo y manejar las direcciones con el revés, pero no era fácil aguantar. Tuvo la opción de acortar distancias en la tercera manga en el sexto juego. Un espejismo en un partido más bien feo por sus circunstancias. Nadal se centró y se fue para el vestuario con otra victoria, la 40ª de esta temporada, por solo seis derrotas. Numerazos.